Cuando la prevención se abre paso: El SARLAFT del sector solidario frente al reto de las Finanzas Abiertas

Durante años, el SARLAFT ha sido en el sector solidario, ante todo, un  ejercicio puertas adentro. Cada entidad construyó su propio sistema para  conocer a sus asociados, vigilar sus movimientos y detectar cualquier indicio  de que sus productos estuvieran siendo utilizados para legitimar dinero de  origen ilícito. Ese trabajo, silencioso y en gran medida invisible para el  asociado promedio, ha sido durante décadas uno de los pilares menos  visibles, pero más determinantes de la confianza que sostiene al sector  solidario. Sin embargo, un cambio regulatorio reciente está a punto de  transformar por completo el terreno sobre el que ese trabajo se sostiene; ese  cambio hoy en día tiene nombre propio: el Decreto 368 de 2026.

 

Esta norma  convirtió en obligatorio un modelo de finanzas abiertas que hasta entonces  era apenas voluntario; en términos simples, el nuevo esquema exige que  buena parte del sistema financiero colombiano, incluidas numerosas  cooperativas y entidades del sector solidario, comparta información  financiera de sus asociados con otras entidades, siempre que estos lo  autoricen expresamente. Lo que antes era una decisión estratégica de  cada organización se convirtió, de la noche a la mañana, en una obligación  legal ineludible. 

 

La coincidencia de estos dos procesos —uno construido durante años  puertas adentro y otro que ahora obliga a mirar puertas afuera— no es  casualidad. El SARLAFT depende, en última instancia, de la calidad y la  cantidad de información que cualquier entidad tiene sobre sus asociados.  Mientras más completo sea ese conocimiento, más fácil resulta identificar  un comportamiento que se aparta de lo esperado. Las finanzas abiertas, por  su propia naturaleza, multiplican exactamente ese insumo: la cantidad de  datos financieros que circulan entre entidades. De ahí que para cualquier  área de cumplimiento del sector solidario, este no sea un tema que pueda  seguir tratándose como un asunto exclusivamente tecnológico o  exclusivamente legal. Es, ante todo, un asunto de prevención.

El primer efecto de esta convergencia es que amplía considerablemente el  terreno que el SARLAFT debe vigilar. Antes bastaba con observar lo que  ocurría dentro de los sistemas propios de la cooperativa; ahora es necesario  entender también qué información entra desde otras entidades, qué  información sale hacia terceros, y qué ocurre con esos datos una vez  abandonan el perímetro que la organización puede controlar  directamente. Ese ejercicio no es sencillo, y trae consigo una serie de riesgos  que hasta hace poco simplemente no existían en estos términos.

 

El primero de esos riesgos tiene que ver con la velocidad. Los nuevos sistemas  de pagos interoperables (es decir, que operan entre ellos) mueven el dinero  entre entidades distintas en cuestión de segundos, lo cual reduce  dramáticamente el margen de tiempo disponible para detectar y contener  una operación irregular antes de que se complete. El segundo riesgo es la  trazabilidad: cuando una transacción atraviesa varias plataformas y  entidades antes de llegar a su destino final, reconstruir el origen real del  dinero se vuelve una tarea considerablemente más compleja que cuando  toda la operación ocurría dentro de una sola institución.

A esto se suma un  tercer riesgo, quizás el más delicado: buena parte de las Fintechs y  plataformas que hoy participan en este ecosistema no están sujetas al  mismo nivel de vigilancia que una cooperativa o un banco, lo que abre  espacios donde el control puede diluirse. Y, por último, persiste una pregunta  que la regulación todavía no responde con claridad: cuando algo falla en  un flujo de información que involucra a varias entidades, ¿quién asume la  responsabilidad frente al asociado afectado? 

 

Sería un error quedarse únicamente con la lectura de los riesgos, puesto que  bien gestionada, esta misma apertura de información puede convertirse en  una herramienta poderosa para fortalecer, no debilitar, el sistema de  prevención de una entidad. Un conocimiento más completo del asociado,  construido a partir de fuentes adicionales y siempre bajo su autorización,  permite detectar con mayor precisión cuándo un comportamiento  realmente se aparta de lo esperado, en lugar de depender únicamente de  la información que el propio asociado decide declarar.

La posibilidad de  cruzar datos entre distintas entidades también facilita identificar patrones que ninguna entidad, actuando sola, lograría ver; por ejemplo, una misma  persona recibiendo simultáneamente recursos de múltiples fuentes, que  vistas de manera aislada, no despertarían ninguna alerta. 

 

Ese mismo principio aplica a uno de los ejercicios más exigentes del SARLAFT  que es el de identificar quién está realmente detrás de una empresa que  solicita vincularse como asociado. Contar con un panorama financiero más  amplio facilita cruzar información y confirmar que la estructura declarada  corresponde con la realidad, reduciendo el riesgo de que una cooperativa  termine, sin saberlo, prestando sus servicios a una estructura diseñada para  ocultar el origen o el destino de los fondos.

Y hay todavía un beneficio  adicional, menos técnico, pero igual de importante, cuando una  cooperativa le explica a sus asociados, con claridad, qué información  comparte, para qué la utiliza y qué garantías existen, no solo está  cumpliendo con una obligación normativa; está reforzando exactamente el  mismo activo que ha sostenido al sector solidario durante las generaciones:  la confianza. 

 

Frente a este panorama, no se trata de elegir entre abrirse al nuevo modelo  de datos o proteger el sistema de prevención construido durante años,  porque ambas obligaciones ya coexisten y seguirán haciéndolo. La  pregunta relevante es: ¿Cómo lograr que convivan bien? Eso exige que los  controles internos dejen de pensarse únicamente puertas adentro y  empiecen a considerar también los flujos de información que entran y salen  a través de las nuevas conexiones digitales.

Exige, igualmente, que los  equipos que atienden directamente a los asociados comprendan este  nuevo entorno no solo desde el punto de vista técnico, sino desde lo que  significa para la prevención del riesgo, de modo que puedan resolver dudas  y transmitir seguridad en el momento mismo en que un asociado autoriza el  uso de su información, y exige, sobre todo, que ninguna señal de alerta,  venga de donde venga, reciba menos atención que aquella que se genera  puertas adentro de la entidad.

 

El SARLAFT y las finanzas abiertas pueden parecer, a primera vista, dos  universos regulatorios distintos, uno construido sobre la prevención y el otro  sobre la apertura; pero en el fondo comparten una misma raíz, ambos  dependen de qué tan bien conoce una entidad a las personas con las que  trabaja, y de qué tan responsablemente cuida la información que estas le  confían.

La diferencia es que esa responsabilidad ya no puede pensarse  como un ejercicio aislado dentro de las cuatro paredes de la entidad, sino  como parte de un ecosistema financiero cada vez más interconectado.  Para un sector que se ha construido históricamente sobre la cercanía y la  confianza con sus asociados, este nuevo entorno no tiene por qué  representar una amenaza. Bien gestionado, puede convertirse en la  oportunidad de demostrar, una vez más, que esa confianza sigue siendo el  verdadero capital del sistema solidario, más aún con entidades que  cuentan en su portafolio con productos de ahorro y crédito.

 

Acompañamiento Estratégico para el Sector Solidario 

Giovanni Caicedo hace parte del Equipo del Programa de Transformación  Digital del Sector Solidario. Como Consultor de Transformación Digital y  responsable de Academy, aporta su visión y experiencia para guiar a las  entidades frente a los grandes desafíos tecnológicos e institucionales del  sector. 

Economista de profesión, Giovanni cuenta con más de 10 años de  experiencia en gestión de proyectos de desarrollo, transformación  institucional y formulación de políticas públicas. Es Especialista en Riesgo  Financiero y Magíster en Planeación para el Desarrollo. Complementa su  perfil como docente universitario en áreas económicas, Fintech y analítica  de datos, destacándose además en el asesoramiento, elaboración y  capacitación de ofertas académicas.

En la práctica, Giovanni es un profesional que combina el análisis  económico con el diseño de soluciones sostenibles y escalables, siempre  orientadas al impacto social. Su amplia trayectoria abarca la estructura,  planeación y seguimiento de auditorías internas y externas, gestión del  cambio, articulación interinstitucional, presupuestos y monitoreo de  procesos y riesgos. Su enfoque consultivo se centra en articular la  planificación estratégica con el uso de tecnologías emergentes, con el  objetivo de fortalecer la gestión institucional de las organizaciones. 

 

Referencias: 

  • Cambridge Centre for Alternative Finance (CCAF), Financial  Innovation for Impact (Fii) y Bank for International Settlements (BIS).  (2026). Enabling Open Finance in EMDEs: Incentives, Liability, and  Performance Measurement. University of Cambridge Judge Business  School. 
  • DataCrédito Experian. (2025). Cómo impulsar las Finanzas Abiertas en  Colombia: Inclusión, Innovación y Justo Intercambio de Valor. 
  • República de Colombia. (2026). Decreto 368 de 2026, por medio del  cual se modifica el Decreto 2555 de 2010 en lo relacionado con el  Sistema de Finanzas Abiertas. Ministerio de Hacienda y Crédito  Público. 
  • Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). (2023). Las  Recomendaciones del GAFI: Estándares Internacionales sobre la  Lucha contra el Lavado de Activos y el Financiamiento del Terrorismo y la Proliferación.
  • Superintendencia de la Economía Solidaria. Circular Básica Jurídica y  Contable (normativa vigente sobre gestión de riesgos del sector  solidario).

 

GIOVANNI CAICEDO –  Director del Programa ACADEMY

 

 

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Gobierno de Datos: el gran desafío que definirá el futuro del sector solidario colombiano

El sector solidario colombiano atraviesa uno de los momentos más trascendentales de su  historia reciente. Durante décadas, las cooperativas, los fondos de empleados y las  asociaciones mutuales han consolidado un modelo financiero sustentado en la  confianza, la inclusión y la cercanía con los territorios. No obstante, el entorno actual  plantea desafíos que trascienden la incorporación de nuevas tecnologías. La  convergencia entre la regulación de Finanzas Abiertas, la transformación digital, la  inteligencia artificial y el creciente valor estratégico de los datos está redefiniendo la  forma en que las organizaciones diseñan sus servicios, gestionan el riesgo, fortalecen la  confianza de sus asociados y generan ventajas competitivas. 

En consecuencia, el desafío ya no consiste únicamente en digitalizar procesos, sino en  desarrollar capacidades institucionales que permitan gestionar los datos como un activo  estratégico para la toma de decisiones y la creación de valor. En este sentido, las  conclusiones derivadas de las reuniones sostenidas con la Unidad de Regulación  Financiera (URF) evidencian que la evolución hacia Open Solidario dependerá no solo de  la disponibilidad de infraestructura tecnológica, sino también del nivel de madurez en  Gobierno de Datos, la calidad de la información y la capacidad del sector para actuar de  manera articulada y coordinada. 

Esta nueva realidad representa, simultáneamente, un desafío y una oportunidad para las  organizaciones solidarias. Mientras el sistema financiero tradicional ha avanzado durante  los últimos años en la consolidación de arquitecturas de interoperabilidad, plataformas  digitales y ecosistemas colaborativos, una parte importante del sector solidario aún  presenta diferencias significativas en sus niveles de transformación digital. 

Existen cooperativas que han desarrollado capacidades analíticas, plataformas modernas  y estrategias de innovación consolidadas; sin embargo, otras, particularmente aquellas  con presencia en zonas rurales o apartadas, continúan enfrentando limitaciones  relacionadas con la conectividad, la infraestructura tecnológica y la disponibilidad de  talento especializado. Por consiguiente, pretender una implementación homogénea de  Open Solidario no solo resultaría poco realista, sino que podría ampliar las brechas  existentes. Lo anterior hace indispensable avanzar mediante un modelo gradual,  sustentado en diagnósticos de madurez y acompañado por estrategias de  fortalecimiento institucional que permitan una evolución diferenciada según las  capacidades de cada organización. 

Bajo este escenario, el Gobierno de Datos deja de ser un concepto exclusivamente técnico  para convertirse en un componente central de la estrategia organizacional. Gobernar los  datos implica definir responsabilidades claras sobre su administración, establecer  políticas para garantizar su calidad, proteger su integridad, asegurar su trazabilidad y  promover su utilización responsable en todos los procesos institucionales. En otras  palabras, significa construir las condiciones necesarias para que las decisiones  estratégicas se fundamenten en información confiable, consistente y oportuna. Sin estos  elementos resulta prácticamente imposible participar de manera efectiva en un  ecosistema de Finanzas Abiertas, donde la confianza entre los distintos actores depende, precisamente, de la capacidad para intercambiar información segura, verificable y de alta  calidad. 

Esta necesidad adquiere mayor relevancia si se considera que, durante muchos años,  numerosas organizaciones concentraron sus esfuerzos en modernizar su infraestructura tecnológica sin prestar la misma atención a la gestión de la información que soporta sus  procesos. Sin embargo, la evidencia internacional demuestra que la tecnología, por sí sola,  no resuelve problemas asociados con datos inconsistentes, procesos desarticulados o  responsabilidades poco definidas. De hecho, una parte importante de las iniciativas de  transformación digital fracasa porque intenta automatizar procesos cuya información  continua fragmentada, duplicada o carece de estándares de calidad. Por esta razón, el  Gobierno de Datos debe entenderse como el verdadero habilitador de la transformación  digital, pues constituye la base sobre la cual pueden desarrollarse con éxito iniciativas de  interoperabilidad, analítica avanzada e inteligencia artificial. 

En este contexto, uno de los mensajes más relevantes que emerge del nuevo marco  regulatorio es que la competitividad futura del sector dependerá de la capacidad para  compartir información de manera segura, estandarizada y recíproca. Open Finance no  busca únicamente facilitar el intercambio de datos entre organizaciones; su propósito es  permitir que dicha información genere valor para los ciudadanos mediante mejores  procesos de evaluación del riesgo, productos financieros más personalizados,  mecanismos más eficientes de prevención del fraude y mayores oportunidades de  inclusión financiera. En consecuencia, las cooperativas deberán prepararse no solo para  publicar información mediante interfaces seguras, sino también para consumir datos  provenientes de otros participantes del ecosistema y transformarlos en conocimiento útil  para fortalecer sus procesos de decisión y mejorar los servicios dirigidos a sus asociados. 

Este cambio representa una transformación cultural profunda, pues implica evolucionar  desde un modelo centrado en el intercambio de información hacia un modelo basado en  la generación colaborativa de valor. 

No obstante, alcanzar este objetivo exige superar uno de los desafíos históricos del sector:  garantizar la calidad de los datos. La interoperabilidad únicamente produce beneficios  cuando la información intercambiada cumple atributos mínimos de integridad,  consistencia, oportunidad, completitud y trazabilidad. En consecuencia, compartir datos  incompletos, desactualizados o inconsistentes no solo afecta la eficiencia de una  organización, sino que compromete la confianza de todo el ecosistema. Por ello,  iniciativas como el perfilamiento de datos, la depuración de registros, la estandarización  de estructuras de información, la gestión de metadatos y el monitoreo permanente de  indicadores de calidad deben convertirse en prioridades estratégicas antes de avanzar  hacia esquemas masivos de intercambio de información mediante APIs. 

De manera complementaria, la ciberseguridad constituye otro de los pilares  fundamentales de esta transformación. A medida que aumenta el intercambio de  información, también se incrementa la superficie de exposición frente a amenazas  digitales, lo que exige fortalecer las capacidades de protección, monitoreo y respuesta  ante incidentes. Sin embargo, este reto no debe interpretarse como una barrera para la  innovación, sino como una oportunidad para desarrollar mecanismos colectivos de  protección. En este sentido, la regulación abre la posibilidad de construir infraestructuras  compartidas capaces de centralizar servicios especializados de autenticación, monitoreo,  trazabilidad, continuidad del negocio y gestión de incidentes. Este enfoque no solo  optimiza recursos y reduce costos, sino que también permite elevar de manera  significativa el nivel de seguridad de todo el ecosistema solidario. 

Precisamente, esta visión conduce a uno de los conceptos estratégicos más importantes  para el futuro del sector: el fortalecimiento del ecosistema solidario. Tradicionalmente, las  cooperativas han desarrollado sus capacidades de manera individual y han competido en  determinados segmentos del mercado. Sin embargo, las dinámicas actuales demuestran  que la verdadera competencia ya no se desarrolla únicamente entre organizaciones aisladas, sino entre ecosistemas capaces de compartir infraestructura, conocimiento,  estándares tecnológicos y capacidades analíticas. En consecuencia, la cooperación  tecnológica deja de ser una opción para convertirse en un factor determinante de  competitividad y sostenibilidad.

Desde esta perspectiva, resulta indispensable impulsar un modelo de servicios  compartidos que permita a las entidades acceder a capacidades que difícilmente  podrían desarrollar de forma individual. Dicho modelo debería integrar componentes de  interoperabilidad, Gobierno de Datos, calidad de la información, gestión del  consentimiento, ciberseguridad, analítica avanzada, inteligencia artificial, monitoreo  regulatorio y acompañamiento técnico permanente. 

Más que un simple proveedor tecnológico, el sector requiere un articulador capaz de  reducir las brechas existentes entre organizaciones con distintos niveles de desarrollo,  promover economías de escala y acelerar la adopción de estándares comunes que  fortalezcan la competitividad colectiva. 

En definitiva, el principal desafío del sector solidario no consiste únicamente en cumplir  con una nueva regulación, sino en construir un ecosistema digital colaborativo que  preserve los principios de solidaridad, confianza e inclusión en un entorno cada vez más  impulsado por los datos. Open Solidario debe entenderse como una oportunidad para  ampliar el acceso al crédito, fortalecer la protección de la información de los asociados,  impulsar nuevos modelos de innovación y consolidar un sistema financiero más 

interoperable, competitivo y sostenible. Alcanzar este propósito exigirá liderazgo  institucional, una visión compartida de largo plazo y, sobre todo, una apuesta decidida  por el Gobierno de Datos como el fundamento sobre el cual se construirá la  transformación digital del sector solidario colombiano. 

 

Acompañamiento Estratégico para el Sector Solidario

Liliana Pantoja hoy hace parte del equipo consultivo del Programa de Transformación  Digital de la Red Coopcentral. Este programa ha desarrollado no solo la ruta de finanzas  abiertas que permitirá a una entidad solidaria en un modelo as a service poder competir  de igual a igual con el sector financiero y el sector fintech a través del Centro de  Excelencia Analítica del Sector Solidario. 

Con un PhD en Ingeniería, certificación PMP® y más de 15 años de trayectoria  impulsando la evolución organizacional a través de la integración de tecnología y  analítica, Liliana es una profesional clave en el proceso de transformación digital sectorial,  que le permitirá modernizar realmente su organización. Su amplia experiencia abarca el  liderazgo de estrategias de datos a gran escala, la definición de estándares de calidad de  la información y el desarrollo de arquitecturas de inteligencia artificial tanto en el sector  público como en el privado. Su enfoque consultivo y su profundo conocimiento en  Gobierno de Datos garantizan una hoja de ruta rigurosa, estratégica y adaptada a las  realidades y capacidades de cada institución, asegurando que la transición hacia el Open  Solidario se traduzca en una ventaja competitiva sostenible e inclusiva. 

 

Referencias 

  • DAMA International. (2024). The DAMA Guide to the Data Management Body of Knowledge (DAMA-DMBOK2 Revised Edition). Technics Publications. • Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2023). Data Governance in the Public Sector: Enhancing Innovation and Trust. OECD Publishing.
  • Unidad de Regulación Financiera (URF). (2026). Decreto 0368 de 2026: Sistema de  Finanzas Abiertas en Colombia. Ministerio de Hacienda y Crédito Público. • World Bank. (2022). The Global Findex Database 2021: Financial Inclusion, Digital  Payments, and Resilience in the Age of COVID-19. World Bank.
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Gobernanza de datos y transformación financiera: el reto del sector solidario colombiano frente al ecosistema de finanzas abiertas

La implementación de esquemas de finanzas y datos abiertos constituye una de las transformaciones más relevantes del sistema financiero colombiano en las últimas décadas. A partir de la Ley 2294 de 2023 y del Decreto 0368 de 2026, Colombia inició la construcción de un ecosistema interoperable orientado a promover la inclusión financiera y crediticia mediante el intercambio seguro de información. En este contexto, el sector solidario emerge como un actor estratégico debido a su presencia territorial, cercanía con poblaciones históricamente excluidas y capacidad de construir mecanismos alternativos de acceso al crédito. Por tanto, analizar los desafíos y oportunidades del modelo colombiano de finanzas abiertas para el sector solidario, enfatiza la necesidad de fortalecer capacidades de gobierno de datos, interoperabilidad y transformación digital. Las cooperativas y organizaciones solidarias poseen el potencial de convertirse en catalizadores de inclusión financiera sostenible si logran consolidar arquitecturas robustas de gestión y aprovechamiento estratégico de datos.

 

Introducción

La economía digital ha redefinido la manera en que las instituciones financieras gestionan el riesgo, diseñan productos y se relacionan con los usuarios. En este nuevo escenario, los datos se han convertido en el principal activo estratégico de los ecosistemas financieros, desplazando progresivamente modelos tradicionales centrados exclusivamente en infraestructura bancaria o capital financiero. La capacidad de compartir, integrar y analizar información permite construir mecanismos más precisos de perfilamiento crediticio y ampliar el acceso a servicios financieros para poblaciones históricamente excluidas.

En Colombia, esta transformación se materializa en el desarrollo del modelo de finanzas abiertas impulsado por la Ley 2294 de 2023 y reglamentado mediante el Decreto 0368 de 2026. Dicho marco busca promover la inclusión financiera y crediticia a través de esquemas interoperables de circulación de información bajo principios de consentimiento, seguridad y transparencia.

No obstante, el avance hacia ecosistemas de datos abiertos plantea desafíos estructurales relacionados con interoperabilidad, protección de datos, madurez tecnológica y capacidades institucionales. Dentro de este contexto, el sector solidario colombiano adquiere especial relevancia debido a su capacidad histórica para atender segmentos poblacionales excluidos del sistema financiero tradicional.

A partir de esta perspectiva, se analiza el papel estratégico del sector solidario en el desarrollo del modelo colombiano de finanzas abiertas, así como las oportunidades y necesidades institucionales asociadas con la implementación de esquemas de gobierno de datos.

 

El modelo colombiano de finanzas abiertas y su impacto en la inclusión financiera

El desarrollo de las finanzas abiertas en Colombia responde a la necesidad de reducir asimetrías de información y ampliar el acceso al crédito para sectores de la economía popular, pequeños productores y micronegocios. Según el diagnóstico presentado por la Unidad de Regulación Financiera (URF), aunque más del 95 % de la población adulta posee algún producto de depósito, únicamente el 35,5 % accede a crédito formal dentro del sistema financiero tradicional. Esta situación evidencia que la inclusión financiera no depende únicamente de la bancarización, sino también de la capacidad del sistema para construir perfiles de riesgo adecuados y reconocer dinámicas económicas no tradicionales.

En este sentido, el Decreto 0368 de 2026 establece un modelo de Sistema de Finanzas Abiertas basado en el intercambio interoperable de datos financieros y no financieros mediante autorización expresa del titular. El decreto incorpora principios relacionados con transparencia, seguridad, interoperabilidad y protección de datos personales, permitiendo que múltiples actores financieros puedan acceder a información necesaria para diseñar productos más inclusivos y personalizados.

La importancia de este modelo radica en que permite ampliar las fuentes de información utilizadas para evaluación crediticia. Datos provenientes de servicios públicos, telecomunicaciones, pagos digitales y actividad comercial pueden complementar los modelos tradicionales de scoring financiero y generar nuevas oportunidades para poblaciones que históricamente han permanecido invisibles para la banca.

Sin embargo, la implementación efectiva de este ecosistema requiere capacidades tecnológicas y organizacionales que aún presentan importantes niveles de heterogeneidad entre los diferentes actores financieros del país.

 

El sector solidario como oportunidad estratégica para la inclusión crediticia

En el marco de las finanzas abiertas, el sector solidario colombiano representa una oportunidad estratégica para fortalecer la democratización del crédito y ampliar la inclusión financiera territorial. Las cooperativas de ahorro y crédito, fondos de empleados y organizaciones mutuales poseen una ventaja diferencial frente a otros actores financieros: su proximidad con comunidades rurales, pequeños productores y trabajadores informales les ha permitido construir relaciones de confianza y conocimiento profundo de dinámicas económicas locales.

A diferencia de modelos bancarios tradicionales altamente centralizados, muchas entidades solidarias han desarrollado mecanismos de evaluación basados en conocimiento comunitario, comportamiento asociativo y capacidades productivas territoriales. Esta experiencia acumulada constituye un activo fundamental dentro de los ecosistemas de datos abiertos, especialmente para fortalecer modelos alternativos de perfilamiento crediticio.

Adicionalmente, el sector solidario cuenta con un enorme potencial para integrar información económica no convencional que actualmente no es aprovechada de manera estructurada por el sistema financiero. Los historiales de ahorro cooperativo, comportamiento de pago comunitario y relaciones económicas territoriales pueden convertirse en insumos valiosos para ampliar el acceso al crédito formal.

La implementación del modelo de finanzas abiertas también puede fortalecer la competitividad del sector solidario al permitirle acceder a ecosistemas interoperables de información y desarrollar nuevos servicios digitales centrados en las necesidades de sus asociados. Esto abre posibilidades para consolidar productos financieros personalizados, plataformas colaborativas y mecanismos innovadores de inclusión financiera.

No obstante, para materializar este potencial, resulta indispensable avanzar hacia procesos de transformación digital y fortalecimiento institucional orientados a consolidar capacidades robustas de gobierno y gestión de datos.

 

Gobierno de datos e interoperabilidad: necesidades para la transformación del sector

La transición hacia esquemas de datos abiertos exige que las entidades solidarias fortalezcan sus capacidades de gobierno de datos, interoperabilidad y seguridad digital. Más allá de la incorporación de nuevas tecnologías, el desafío consiste en construir modelos organizacionales capaces de gestionar información de manera estratégica, ética y segura.

El gobierno de datos se convierte así en un componente central para garantizar calidad, trazabilidad y aprovechamiento efectivo de la información. Las entidades necesitan definir políticas claras sobre administración, acceso, protección y uso de datos, así como establecer roles institucionales especializados que permitan consolidar procesos de analítica y toma de decisiones basadas en información.

Asimismo, la interoperabilidad tecnológica constituye un requisito indispensable para participar activamente en ecosistemas de finanzas abiertas. La adopción de APIs estandarizadas, arquitecturas integradas y modelos comunes de intercambio permitirá reducir fragmentación tecnológica y facilitar la circulación segura de información entre entidades financieras, cooperativas y terceros autorizados.

De igual manera, la consolidación de capacidades analíticas representa una oportunidad para fortalecer procesos de inclusión crediticia. El uso estratégico de datos puede permitir a las organizaciones solidarias comprender mejor las dinámicas de sus asociados, anticipar riesgos, diseñar productos diferenciados y ampliar mecanismos de financiación para poblaciones tradicionalmente excluidas.

En este contexto, el gobierno de datos no debe entenderse únicamente como una exigencia regulatoria, sino como un habilitador estratégico de innovación, competitividad y sostenibilidad institucional.

 

Conclusiones

El modelo colombiano de finanzas abiertas representa una oportunidad histórica para transformar las dinámicas de inclusión financiera y crediticia en el país. La posibilidad de construir ecosistemas interoperables de información puede reducir asimetrías históricas de acceso al crédito y ampliar las capacidades del sistema financiero para reconocer nuevas formas de actividad económica.

Dentro de este escenario, el sector solidario posee un papel fundamental debido a su experiencia territorial, cercanía comunitaria y capacidad para atender segmentos tradicionalmente excluidos. Lejos de representar únicamente un desafío regulatorio o tecnológico, las finanzas abiertas constituyen una oportunidad para fortalecer la competitividad y modernización de las cooperativas y organizaciones solidarias mediante modelos avanzados de interoperabilidad y analítica de datos.

No obstante, el éxito de esta transformación dependerá de la capacidad institucional del sector para consolidar estrategias robustas de gobierno de datos. Las entidades que logren estructurar arquitecturas interoperables, mecanismos sólidos de calidad de información y capacidades analíticas avanzadas estarán en mejores condiciones para participar en el nuevo ecosistema financiero digital.

En consecuencia, el gobierno de datos debe asumirse como una necesidad estratégica para las organizaciones solidarias y no únicamente como un componente técnico asociado al cumplimiento normativo. Su adecuada implementación permitirá fortalecer la transparencia, optimizar la toma de decisiones, ampliar la inclusión crediticia y consolidar modelos sostenibles de innovación financiera centrados en las necesidades de las comunidades.

De esta manera, el futuro de las finanzas abiertas en Colombia dependerá no solo de la existencia de regulación o infraestructura tecnológica, sino de la capacidad colectiva del ecosistema financiero para construir modelos colaborativos, interoperables y orientados al aprovechamiento ético y estratégico de los datos como instrumento de desarrollo económico y transformación social.

 

Referencias

  • Decreto 0368 de 2026. Sistema de Finanzas Abiertas en Colombia.
  • Ley 1266 de 2008. Régimen de Habeas Data Financiero.
  • Ley 1581 de 2012. Régimen General de Protección de Datos Personales.
  • Ley 2294 de 2023. Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026.
  • Unidad de Regulación Financiera (URF). Recomendaciones para la implementación del esquema de datos abiertos para la inclusión crediticia en Colombia, 2026.

 

Autora: Liliana Pantoja – Consultora Senior Gobierno de Datos.
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Gobernanza de datos y transformación financiera: la hoja de ruta estratégica para las finanzas abiertas en el sector solidario

La implementación de esquemas de datos abiertos constituye una de las transformaciones más relevantes del sistema financiero en las últimas décadas. La economía digital ha redefinido la manera en que las instituciones gestionan el riesgo, diseñan productos y se relacionan con los usuarios, desplazando los modelos tradicionales para dar paso a la información como el principal activo estratégico. En este escenario, el sector solidario emerge como un actor protagónico debido a su presencia territorial y su capacidad histórica para atender segmentos poblacionales y construir mecanismos alternativos de acceso al crédito.

Sin embargo, frente a la inminente consolidación de este ecosistema, es frecuente observar cómo las entidades abordan el reto desde el temor regulatorio o la adquisición apresurada de infraestructura tecnológica. Es fundamental comprender que la legislación y la normatividad suceden invariablemente después del desarrollo tecnológico. Por lo tanto, abordar esta transición exclusivamente desde el cumplimiento legal o la compra de software es un error de concepción.

Desde el Programa de Transformación Digital del Sector Solidario venimos trabajando desde el año 2023 en modelos de datos abiertos, consolidando un camino claro, probado y adaptado a la realidad de las organizaciones cooperativas y mutuales que se habilitarán para participar en esta infraestructura. Este documento expone el enfoque estratégico correcto para asumir esta evolución.

 

Entender el ecosistema: el prerrequisito de la transformación

Antes de iniciar cualquier despliegue operativo, las entidades deben comprender la evolución técnica y conceptual de los modelos de intercambio de información. La transición se define en tres estadíos:

  • Finanzas Cerradas: Los sistemas bancarios operan de forma opaca, el intercambio de datos es sumamente limitado y las API (Interfaces de Programación de Aplicaciones) son internas o estrictamente privadas.
  • Finanzas de Alianzas: Algunos datos logran compartirse mediante API (Interfaces de Programación de Aplicaciones) públicas y externas, pero bajo ecosistemas que siguen siendo únicos y propietarios de ciertas instituciones.
  • Open Finance (Finanzas Abiertas): Los datos se pueden compartir en todo el ecosistema financiero basándose en estándares comunes y completamente abiertos.

Avanzar hacia el último estadío tiene un prerrequisito ineludible: la entidad debe haber avanzado materialmente, o al menos contar con un plan de trabajo definido, en todas las dimensiones de la transformación digital. Estas dimensiones abarcan la Estrategia Digital, la Gobernanza y Organización, la Cultura y Liderazgo, los Datos y Analítica, las Operaciones Digitales, el Ecosistema de Innovación y la Experiencia Digital.

 

La hoja de ruta: los seis pasos estratégicos

Para que las cooperativas y organizaciones solidarias se conviertan en catalizadores de inclusión financiera sostenible, deben consolidar arquitecturas robustas de gestión y aprovechamiento estratégico. Esto se logra estructurando la implementación en las siguientes etapas:

1. Alineación Estratégica y Cultural El primer paso exige responder cuestionamientos fundacionales: por qué la entidad solidaria debe considerar participar y para qué desea hacerlo. Esta comprensión genera un impacto necesario y profundo en el modelo de negocio solidario, obligándolo a evolucionar. La planeación estratégica institucional se ve definitivamente impactada por la entrada de este ecosistema. Incluso si la entidad decide deliberadamente no participar, su planeación estratégica debe reconfigurarse, dado que los demás competidores del mercado sí participarán y utilizarán esa ventaja competitiva, lo cual impactará de manera negativa la retención y vinculación de la base social.

2. Arquitectura Empresarial y Ciberseguridad El impacto de esta apertura exige rediseñar los dominios de información de la arquitectura empresarial para convertirlos en verdaderas capacidades estratégicas. Al integrar información económica no convencional y conectarse con terceros, la entidad incrementa su exposición. Por consiguiente, a mayor digitalización, la ciberseguridad se convierte en un elemento absolutamente crítico que debe nacer desde el diseño mismo de la arquitectura, garantizando la protección inquebrantable de los datos de los asociados.

3. Estrategia y Casos de Uso La tecnología sin un propósito claro diluye los recursos. La entidad debe definir con precisión cuáles son los casos de uso que resultan de interés para sus objetivos estratégicos, para su tipo específico de asociado y para las necesidades reales de su comunidad. Entender exactamente qué servicios se desean desarrollar evita la dispersión y enfoca el esfuerzo en productos que generen un impacto tangible en la inclusión crediticia.

4. Gobierno de Datos y Cumplimiento Regulatorio Definidos los casos de uso, se debe avanzar en el establecimiento del gobierno de datos. Las entidades necesitan definir políticas claras sobre administración, acceso, protección y uso de la información para garantizar su calidad y trazabilidad. Es este gobierno de datos, sumado al rigor del cumplimiento regulatorio y normativo, el que indica legal y técnicamente cómo se debe avanzar en las siguientes fases operativas.

5. Modelo Operativo y Ecosistema de Integración La organización debe definir el modelo operativo que soportará esta nueva realidad. Implica decidir si se conformará un área interna robusta, si se estructurará una célula especializada en analítica de datos, o si se tercerizará gran parte de estas capacidades. Dentro de este modelo, un concepto innegociable es el ecosistema de API (Interfaces de Programación de Aplicaciones), el cual dicta la forma técnica en la que se interconectarán los procesos internos con los aliados externos.

6. Gestión del Consentimiento y Experiencia del Asociado El componente final, pero determinante, es definir una estrategia transparente para obtener los consentimientos de los titulares. Este paso debe propender siempre por la mejora sustancial de la experiencia del asociado, demostrando que la circulación de su información se realiza bajo principios irrestrictos de seguridad, transparencia y beneficio mutuo.

Fases de implementación y recomendaciones regulatorias

Para materializar estos seis pasos, es imperativo alinearse con las directrices estructuradas por el ente regulador. Las reflexiones, recomendaciones y fases que se presentan a continuación han sido inspiradas y extraídas fundamentalmente del documento técnico elaborado por la Unidad de Proyección Normativa y Estudios de Regulación Financiera (URF). Es un imperativo reconocer el liderazgo de la URF en la estructuración de esta política pública orientada a la inclusión crediticia en Colombia.

De acuerdo con las recomendaciones de la URF, es fundamental adoptar un modelo de circulación de Open Data (Datos Abiertos) descentralizado, el cual reconozca la heterogeneidad de capacidades y los retos particulares que enfrenta cada sector económico para disponibilizar su información. Asimismo, la URF sugiere que este proceso se ejecute bajo la coordinación técnica y el seguimiento de la Comisión Intersectorial para la Inclusión y Educación Económica y Financiera (CIIEF), centralizando así la preparación de las entidades.

Acogiendo esta visión institucional y técnica de la URF, la hoja de ruta operativa sugerida para el sector solidario se estructura en los siguientes bloques de ejecución:

  • Diagnóstico y planeación (Meses 1 a 2): Inicia con el diagnóstico de madurez tecnológica para identificar brechas de infraestructura. Paralelamente, abarca la organización financiera de los presupuestos y la ejecución de la gobernanza mediante la inscripción en el registro único de entidades, en caso de aplicar.
  • Adecuación jurídica (Meses 3 a 5): Comprende el diseño y aplicación de los textos de consentimiento previo, expreso e informado. Requiere actualizar las políticas de privacidad para garantizar la minimización de datos y documentar los algoritmos de decisiones automatizadas para la calificación de riesgo.
  • Arquitectura y ciberseguridad (Meses 4 a 10): Se enfoca en estandarizar y desarrollar las API (Interfaces de Programación de Aplicaciones), implementar los más altos estándares de seguridad en la red y adoptar formatos uniformes y taxonomías comunes de datos sectoriales.
  • Operación y ecosistema (Meses 8 a 12): Implica suscribir acuerdos bilaterales para participar en modelos híbridos con Fintech (Empresas de tecnología financiera), así como conectar los sistemas para consumir datos alternativos provenientes de servicios públicos, telecomunicaciones y salud. Finaliza con la habilitación del proceso operativo para garantizar el derecho a la portabilidad financiera.

 

Una visión hacia el futuro solidario

La transición hacia esquemas de datos abiertos exige que las entidades solidarias fortalezcan sus capacidades más allá de la simple incorporación de nuevas tecnologías; el desafío real consiste en construir modelos organizacionales capaces de gestionar la información de manera estratégica, ética y segura. Las organizaciones solidarias poseen el potencial de liderar la inclusión financiera en el país si logran estructurar arquitecturas interoperables y capacidades analíticas avanzadas.

Desde el Programa de Transformación Digital del Sector Solidario entendemos que recorrer este camino genera incertidumbres naturales. Nuestro equipo se ha consolidado como un grupo de especialistas verdaderamente expertos en procesos de monetización de datos, analítica solidaria, interoperabilidad y el despliegue estratégico y técnico de los datos abiertos. Contamos con el conocimiento profundo y la metodología exacta para acompañar a las organizaciones a través de esta evolución estructural.

Invitamos a los líderes, gerentes y miembros de los consejos de administración que deseen comprender a profundidad la forma correcta de adoptar e integrar estos modelos a su planeación estratégica, a contactarnos para coordinar una sesión de trabajo. En este espacio compartiremos nuestra visión analítica y técnica sobre el rol que una entidad solidaria moderna debe asumir para prosperar y generar valor real en la nueva era de los servicios financieros abiertos.

 

Autor: Oscar Caicedo – Director Programa de Transformación Digital.
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La urgencia de las Finanzas Abiertas para el Sector Solidario frente al Decreto 0368.

El nuevo paradigma financiero, el sector solidario y el contexto de oportunidad

 El sector financiero a nivel global y en Colombia está atravesando una transformación estructural irreversible. Tradicionalmente, la información transaccional y financiera de las personas ha estado resguardada (y en muchos casos, monopolizada) por las grandes instituciones bancarias tradicionales. Sin embargo, un nuevo modelo ha emergido para cambiar esta dinámica: Finanzas Abiertas / Open Finance.

Para el sector solidario colombiano, este cambio representa una oportunidad histórica. La esencia del cooperativismo es la democratización del crédito y el bienestar del asociado. Las finanzas abiertas comparten una filosofía similar: la democratización de los datos.

Adicionalmente, con la expedición del decreto 0368 del 7 de abril de 2026, el gobierno nacional cataloga el acceso y uso de datos como un catalizador de la seguridad humana y la justicia social, buscando impulsar la economía popular. Este decreto consolida el sistema de finanzas abiertas como un esquema de carácter obligatorio para las entidades vigiladas, lo que hace inaplazable nuestra participación activa.

De acuerdo con informes recientes (como el estudio sobre el estado de las finanzas abiertas en 2026 de FT Longitude y Mastercard), la competencia en los servicios financieros se está acelerando a un ritmo sin precedentes. Ante factores como la inflación y la incertidumbre económica, las personas buscan proveedores que ofrezcan mayor valor, soluciones más inteligentes y garantías absolutas sobre el manejo de sus datos. Hoy, los consumidores están dispuestos a abandonar a sus proveedores actuales si no reciben los beneficios esperados: el 77% cambiaría de entidad para tener más transparencia sobre el uso de sus datos, el 76% lo haría para acceder a funciones digitales que faciliten sus finanzas, y un contundente 81% se cambiaría con tal de obtener mejores condiciones de crédito.

Este contexto subraya la urgencia de adoptar estas tecnologías.

Este documento tiene como propósito desmitificar el concepto, aclarar dudas infundadas y exponer de manera ejecutiva por qué su entidad debe prepararse estratégicamente para este ecosistema, basándose en el comportamiento del consumidor, la regulación local y las lecciones globales.

 

2.Desmitificando el concepto: lo que son y lo que no son las finanzas abiertas

Existe un grado significativo de desinformación en el mercado respecto a las implicaciones de compartir datos financieros. A menudo, el temor al fraude o a la pérdida de clientes paraliza la toma de decisiones. Para despejar estas dudas, es fundamental establecer límites conceptuales claros.

 

2.1. Lo que no son las finanzas abiertas

No son la venta de bases de datos: no implica comercializar la información de sus asociados al mejor postor. Operan bajo estrictos lineamientos de protección de datos personales.

  • No son una vulneración de la privacidad: ningún dato se comparte sin el consentimiento explícito y revocable del usuario. El asociado es el único y verdadero dueño de su información. El decreto 0368 reafirma que el sistema se estructura sobre el respeto irrestricto de la libertad del consumidor para autorizar el acceso de forma previa, expresa e
  • No son un modelo exclusivo para grandes bancos: al contrario, nivela el campo de Permite que entidades del sector solidario compitan en igualdad de condiciones de información.
  • No son una puerta abierta al fraude descontrolado: el intercambio se realiza mediante canales tecnológicos altamente encriptados y estandarizados a través de API (interfaces de programación de aplicaciones).

 

2.2. Lo que sí son las finanzas abiertas

  • Un ecosistema de intercambio seguro de datos consentidos. Se trata de una infraestructura tecnológica moderna que le permite a nuestro asociado autorizar a nuestra entidad solidaria para acceder de forma confiable a su historial financiero alojado en otra institución.
  • Un motor para la personalización de nuestros servicios. Al conocer el comportamiento financiero completo y global de cada persona, la cooperativa o fondo de empleados puede diseñar y ofrecer tasas de interés mucho más justas y alineadas al perfil de riesgo real del
  • Una garantía de conexión técnica Esto significa estandarizar la forma en que nuestras plataformas se comunican con el resto del sistema, facilitando modelos avanzados de integración tecnológica como finanzas solidarias como servicio (conocido en el sector tecnológico como Banking as a Service/ Banca como Servicio).
  • Una política de Estado enfocada en la inclusión financiera. Es una iniciativa impulsada en Colombia para construir un ecosistema transparente que inició con el decreto 1297 de 2022 y que hoy se consolida con el decreto 0368 del 7 de abril de Esta nueva normativa fortalece el modelo al incorporar disposiciones de carácter obligatorio para las entidades vigiladas, buscando fomentar modelos de negocio innovadores que beneficien directamente a la economía popular y comunitaria.
  • Una infraestructura común basada en interoperabilidad y confianza. Las finanzas abiertas también representan la construcción de un lenguaje tecnológico estandarizado para todo el ecosistema financiero y solidario. Esto significa que las entidades deberán adoptar protocolos comunes de intercambio seguro de información, interfaces interoperables y estándares técnicos que permitan una comunicación eficiente, transparente y verificable entre los diferentes participantes del sistema. En la práctica, esto facilitará que cooperativas, fondos de empleados y mutuales puedan integrarse con fintechs, comercios y nuevos servicios digitales bajo reglas homogéneas de seguridad, trazabilidad y control. Adicionalmente, el decreto 0368 de 2026 fortalece la gobernanza del modelo mediante la creación de un directorio oficial de participantes administrado por la Superintendencia Financiera de Colombia, consolidando un ecosistema más organizado, supervisado y confiable para el intercambio de información financiera.

 

Resumen ejecutivo y contraste de conceptos

Frente al mito de que existe una pérdida de la propiedad de los datos, vulnerando al asociado, la realidad es que hay un empoderamiento total del asociado, quien decide cuándo y con quién comparte sus datos. Asimismo, frente al mito de que esto es una amenaza que facilitará que otros roben nuestros asociados, la realidad demuestra que es una oportunidad de fidelizar al asociado ofreciendo mejores servicios al entender toda su vida financiera.

Las Finanzas abiertas constituyen una oportunidad para modernizar capacidades tecnológicas, fortalecer la confianza del asociado y competir en igualdad de condiciones frente a nuevos actores digitales. Más que reemplazar la relación tradicional con el asociado, este modelo permite construir experiencias más ágiles, personalizadas y transparentes, donde la calidad del servicio, la analítica y el uso responsable de los datos se convierten en los principales factores de diferenciación y fidelización.

 

3.El factor crítico: el consentimiento y las personalidades del asociado

El mayor obstáculo actual a nivel global, para el éxito de las finanzas abiertas no es tecnológico, sino la falta de permisos y consentimiento de los clientes. Los ejecutivos del sector financiero estiman que están perdiendo un promedio de 4.6% en ingresos adicionales debido a que los consumidores se niegan a otorgar acceso a sus fuentes de datos. El 68% de las entidades señala que esta negativa genera fricción, retrasos en la apertura de cuentas y decisiones de crédito mal informadas.

Para gestionar esto, las cooperativas deben entender que existen cuatro personalidades de consentimiento entre los usuarios:

 

  • Buscadores de valor (43%): solo comparten datos si entienden para qué se usan y qué beneficio tangible (por ejemplo, menor tasa) obtendrán a
  • Compartidores confiados (27%): se sienten cómodos compartiendo datos; lo ven como parte normal de la era
  • Cumplidores confundidos (18%): comparten su información porque sienten que no tienen otra opción para acceder a los servicios, aunque no entienden el porqué.
  • Evasivos (11%): evitan compartir datos a toda costa, incluso perdiendo beneficios, por problemas de Paradójicamente, el 71% de este grupo desearía las mejoras que trae la tecnología.

 

4. Oportunidades, bondades y el impacto comercial

Las organizaciones que adoptan capacidades de finanzas abiertas reportan un impacto comercial sumamente positivo. El 75% de los ejecutivos afirma que el uso de datos consentidos ha generado crecimiento; en promedio, ha impulsado un crecimiento del 3.3% en los ingresos (equivalente a cientos de millones de dólares en la industria). Además, mejora los KPI (indicadores clave de rendimiento) de retención, incrementa las conversiones de venta cruzada y expande el acceso al crédito. Desde la perspectiva del usuario, el 65% afirma que administrar sus finanzas es menos estresante gracias a esto.

 

A. Mejoramiento radical en el Scoring (puntaje) de crédito y análisis de riesgo

Con las finanzas abiertas, el asociado autoriza a la cooperativa para que lea en tiempo real sus cuentas en otros bancos. Se visualizan ingresos reales y hábitos de consumo, logrando una evaluación de crédito más justa, rápida e inclusiva, reduciendo la morosidad. Es importante destacar que el decreto 0368 obliga a que la información sobre productos de depósito a la vista incluya, como mínimo, el historial transaccional de los últimos doce meses, brindando una base sólida para este análisis.

B.  Procesos de Onboarding (vinculación) digital y automatizado

El asociado autoriza la extracción digital de datos desde las fuentes originales (certificados, extractos). Esto reduce costos operativos, minimiza el fraude por falsificación y transforma un trámite de días en minutos. El enfoque en el ahorro de tiempo es el principal beneficio (60%) que convence al consumidor.

D. Agregación financiera y asesoría personalizada de alto nivel

La cooperativa puede ofrecer una vista unificada (saldos bancarios, aportes, deudas). El 63% de consumidores de servicios financieros siente que las recomendaciones de sus proveedores son más útiles hoy gracias a estas funciones de gestión financiera personalizada.

E. Generación de nuevas líneas de ingresos

Las entidades pueden consumir datos de terceros y también monetizar el consumo de la información que ellas generan mediante ecosistemas de finanzas embebidas con comercios o Fintechs (empresas de tecnología financiera). El nuevo decreto también permite esquemas voluntarios donde los proveedores de datos pueden suministrar información a terceros receptores no vigilados, ampliando las posibilidades de alianza.

F. Fortalecimiento de la competitividad y permanencia del sector solidario

Las finanzas abiertas permiten que cooperativas, fondos de empleados y mutuales accedan a capacidades tecnológicas y analíticas que anteriormente estaban concentradas en grandes entidades financieras. Esto nivela las condiciones de competencia, facilita la innovación de productos digitales y fortalece la capacidad de retención de asociados mediante experiencias más ágiles, transparentes y personalizadas, reduciendo el riesgo de pérdida de mercado frente a fintechs y nuevos actores digitales.

 

5. Estrategias para generar confianza en el asociado

 Para que los asociados otorguen su consentimiento, la junta directiva debe asegurar que la comunicación institucional sea impecable. Los mensajes deben enfocarse en el ahorro de tiempo y transmitir tres pilares clave:

  • La recompensa: explicar claramente qué gana el asociado (por ejemplo, «conecta tus cuentas para reducir el llenado de formularios y obtener una mejor tasa»).
  • El control: garantizar la autonomía (por ejemplo, «tú tienes el control total y puedes revocar los permisos en cualquier momento desde la App (aplicación móvil)»).
  • La seguridad: explicar la protección de la información (por ejemplo, «tus datos están encriptados bajo estándares de seguridad bancaria global»).

 

6. Análisis del entorno regulatorio e internacional: lecciones para Colombia

 Las regulaciones en Europa (PSD2 o directiva de servicios de pago revisada), Australia y Reino Unido se están expandiendo para abarcar un ecosistema más amplio. Europa enseñó que obligar la apertura de datos desdibuja los monopolios y fomenta la competencia. En Latinoamérica, Brasil lidera con un modelo integral que incluye seguros e inversiones, donde cooperativas como Sicredi han ganado gran cuota de mercado. En Colombia, regulaciones como el decreto 1297 exigen armonizar la innovación con la estricta protección de datos personales.

Ahora, con el decreto 0368 de 2026, Colombia da el paso definitivo hacia un sistema obligatorio donde las entidades vigiladas tendrán un plazo máximo de doce meses para habilitar el acceso a los datos una vez se expidan los estándares técnicos.

7. Retos, riesgos y consideraciones estratégicas para la junta directiva

Los órganos de gobierno corporativo deben liderar la planeación y mitigación de los siguientes factores tecnológicos y operativos:

  1. Confiabilidad de las API (interfaces de programación de aplicaciones) y modernización: mejorar la calidad, escalabilidad y consistencia de las API (interfaces de programación de aplicaciones) es urgente. Las cooperativas necesitan modernizar sus sistemas legacy (heredados) e integrar soluciones de inteligencia
  2. Seguridad desde el diseño: es imperativo invertir en arquitecturas que prioricen la seguridad desde su concepción, garantizando que el ecosistema abierto sea resistente a ataques cibernéticos. La normativa exige implementar protocolos automáticos que funcionen a partir de interfaces estandarizadas y seguras.
  3. Transformación cultural y desarrollo de talento: exige perfiles técnicos modernos, científicos de datos y una cultura enfocada en solucionar necesidades basándose en datos, no solo en colocar
  4. Cumplimiento normativo estricto: las áreas de auditoría deben asegurar que todos los flujos de datos estén respaldados por el consentimiento explícito y trazable del
  5. El riesgo estratégico de la inacción: el mayor riesgo es quedarse al margen mientras la competencia Las entidades que actúen como proveedores o receptores de datos deberán inscribirse obligatoriamente en el directorio de participantes administrado por la Superintendencia Financiera de Colombia.

 

8. Conclusión y los 5 imperativos finales para el sector solidario

Las Finanzas Abiertas representan la consagración definitiva del derecho del individuo sobre sus propios datos financieros, alineándose perfectamente con la vocación social y equitativa del sector solidario. Para materializar este potencial, las entidades deben adoptar los siguientes cinco imperativos estratégicos:

  • Acelerar el ritmo: implementar casos de uso rápidamente para aprovechar las oportunidades del mercado antes que los competidores.
  • Ganar el consentimiento: demostrar el valor personal al asociado, garantizando un manejo seguro y controlado por él
  • Elegir bien a los socios: buscar aliados estratégicos con productos innovadores, escalables y con seguridad hermética.
  • Mejorar la conveniencia: no escatimar esfuerzos en la personalización y en facilitar la vida del asociado, ya que la intolerancia a la fricción es
  • Asegurar la tecnología: garantizar que las API (interfaces de programación de aplicaciones) y sistemas core (principales) cumplan con las demandas más estrictas de disponibilidad y ciberseguridad.

Se recomienda a las juntas directivas y gerencias diseñar de inmediato una hoja de ruta clara que posicione a su organización a la vanguardia de un futuro financiero inevitablemente abierto, digital y solidario.

 

Autora: Liliana Pantoja, Consultora Especialista en Finanzas Abiertas

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Más allá de la tecnología: Cómo las finanzas abiertas transformarán el sector solidario

En nuestra entrega anterior, exploramos cómo la verdadera transformación digital del sector solidario no consiste simplemente en adquirir tecnología, sino en evolucionar nuestro modelo de negocio para honrar nuestra promesa de inclusión. Hablamos de la adquirencia solidaria, el scoring (puntuación) alternativo y cómo el Open Finance (finanzas abiertas) representaba una oportunidad sin precedentes.

Hoy, esa oportunidad ha dejado de ser una visión de futuro para convertirse en una realidad normativa y estructural. Con la reciente expedición del Decreto 0368 del 07 de abril de 2026, el Gobierno Nacional ha trazado la arquitectura legal definitiva para el sistema de finanzas abiertas en Colombia.

Para los gerentes y directivos de cooperativas, fondos de empleados y mutuales, comprender las implicaciones operativas, tecnológicas y de negocio de este decreto es el paso definitivo para garantizar la sostenibilidad y el liderazgo en la próxima década.

El Decreto 0368 de 2026 nos invita a transformarnos, abandonando los silos aislados e integrando al sector en un ecosistema interconectado. Esta norma transforma el esquema de datos financieros, pasando de un modelo tradicional donde la información permanecía cautiva en depósitos aislados, a un nuevo estándar de infraestructura nacional interconectada. Esta transición se fundamenta en un mandato de obligatoriedad derivado del Plan Nacional de Desarrollo (Ley 2294 de 2023).

 

El mapa de actores: Entender las reglas del juego

Sin embargo, como mencionamos en nuestro artículo anterior, es vital entender el mapa de actores y roles para capitalizar esta normativa. La gran ventaja estratégica radica en dónde se ubica nuestro sector:

  • Proveedores de datos: Es decir, las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), como los bancos tradicionales, o en el caso del sector solidario, las cooperativas financieras, ya que estas, al igual que los bancos, están autorizadas para adelantar actividad financiera y captar ahorro de Este tipo de organizaciones están en la obligación estricta de brindar acceso y suministrar los datos personales comprendidos en el sistema.
  • El titular: Es decir, la persona natural o jurídica dueña absoluta de sus datos, quien autoriza y controla su uso de forma previa, expresa e informada.
  • Tercero receptor no vigilado: Aquí se ubica la gran mayoría de las entidades del sector solidario (vigiladas por la Supersolidaria). Esta premisa tiene un sólido sustento legal en el Decreto 0368. Por un lado, estas entidades no están obligadas a entregar su información porque el mandato de obligatoriedad recae exclusivamente sobre los proveedores de Al ser un tercero receptor de datos no vigilado (definido en la norma como una persona jurídica no vigilada por la SFC), la imposición de suministrar datos obligatoriamente no aplica para ellas.
  • Por otro lado, sí pueden recibir la información de la banca Esto se fundamenta explícitamente en el artículo 2.35.8.6.1, correspondiente al capítulo de esquemas voluntarios, el cual establece que los proveedores de datos podrán dar acceso y suministrar la información a terceros receptores de datos no vigilados. En la práctica, esto significa que las cooperativas y fondos de empleados pueden actuar como receptores mediante acuerdos voluntarios, beneficiándose de la inteligencia del ecosistema interconectado sin tener la exigencia legal de compartir de manera recíproca o forzada sus propios datos.

 

Las salvaguardas del sistema

Ahora bien, para que un proveedor de datos haga efectiva la entrega de información bajo el marco del Decreto 0368 de 2026, no basta con la simple solicitud de un tercero; deben cumplirse condiciones y salvaguardas estrictas que garantizan la seguridad y el equilibrio del sistema:

  • El mandato de obligatoriedad: El primer disparador es legal. El artículo 2.35.8.2.3 establece que los establecimientos de crédito y otras entidades vigiladas tienen la obligación imperativa de brindar acceso a los datos personales en el sistema de finanzas abiertas.
  • La doble verificación del consentimiento: Para proteger la integridad del proceso, el banco no solo debe recibir la autorización que el titular le dio al receptor, sino que tiene el deber de realizar una confirmación directa con su cliente. En este paso, el banco debe facultar al titular para autorizar o denegar el suministro de los datos antes de que cualquier bit de información circule.
  • Estándares técnicos y de seguridad: La información no se entrega de cualquier manera. Los bancos deben implementar protocolos de intercambio automático mediante APIs (interfaces de programación de aplicaciones) que cumplan con los estándares de arquitectura, seguridad y tecnología definidos por la Superintendencia Financiera de Además, deben usar mecanismos fuertes de autenticación para validar la identidad del titular en cada acción.
  • Igualdad y no discriminación: El banco debe garantizar que el acceso se realice en igualdad de condiciones para todos los participantes que cumplan los requisitos, evitando restricciones injustificadas a receptores que estén debidamente inscritos en el directorio de la SFC.

 

Los requisitos para conectar a su entidad

Para que una cooperativa o fondo de empleados (tercero receptor no vigilado) pueda conectarse a los proveedores de datos, el decreto establece que se deben construir tres soportes técnicos y legales fundamentales:

  1. Políticas claras: Procedimientos objetivos y verificables para la vinculación, sin trato
  2. Gestión de riesgo: Cumplimiento estricto en materia de prevención de lavado de activos y ciberseguridad, alineados con la Circular Externa 006 de 2025 de la SFC.
  3. Trazabilidad: Documentación rigurosa de cada solicitud a disposición de las

Sabemos que dar este salto tecnológico es un reto, pero las reglas son claras: Además, el intercambio no se hará mediante correos o archivos planos. El vehículo exigido por la ley son las APIs (interfaces de programación de aplicaciones), las cuales deben ser automáticas, expeditas, seguras y estandarizadas.

¿Por qué participar? Beneficios y casos de uso

Integrarse al ecosistema de finanzas abiertas es la llave maestra para nivelar el campo de juego frente a la banca tradicional. Al recibir los datos bancarios de su asociado (con su autorización previa), usted puede ejecutar casos de uso verdaderamente transformadores:

  • Scoring (puntuación) enriquecido y microcrédito inmediato: Ya no dependerá solo del historial interno o de las centrales de riesgo tradicionales. Al ver en tiempo real los ingresos, gastos y liquidez del asociado en sus cuentas bancarias, puede aprobar créditos de manera instantánea y con un riesgo significativamente menor.
  • Prevención de fugas y retención activa: Si detecta a través de los datos transaccionales que su asociado está pagando un crédito costoso en un banco tradicional, su cooperativa puede adelantarse y ofrecerle una compra de cartera con mejores tasas, demostrando el verdadero valor solidario.
  • Diseño de productos hiper-personalizados: Conocer los hábitos de consumo externos de sus asociados le permite crear líneas de crédito específicas (educación, mejoras de vivienda, emprendimiento) que respondan a sus momentos de vida exactos, aumentando la colocación de cartera.

 

El costo de la inacción: Una amenaza a la sostenibilidad

Decidir no conectarse al sistema de finanzas abiertas, creyendo que así se protege a la base social, desencadenará consecuencias críticas para la sostenibilidad de la entidad:

  • Asimetría de la información y selección adversa: Si usted no consulta la data abierta, seguirá aprobando créditos a ciegas. Los bancos, que sí usarán toda la tecnología disponible, filtrarán a los mejores perfiles (sus asociados más cumplidos). Como resultado, su entidad terminará concentrando a los asociados más riesgosos que la banca tradicional rechaza.
  • Pérdida de competitividad por fricción: En un mundo donde los créditos se aprueban en tres clics desde el celular, obligar a su asociado a llevar desprendibles de pago, extractos bancarios físicos y certificados laborales lo empujará directamente a los brazos de la competencia y de las empresas de tecnología financiera.
  • Desconocimiento del asociado: Sin la visión integral que otorgan las finanzas abiertas, su cooperativa solo conocerá una fracción diminuta de la vida financiera de su asociado (sus aportes y su crédito interno). Es imposible ser verdaderamente incluyente y solidario si no se conoce la realidad económica integral de quien se busca proteger.

 

¿Qué datos están en juego y cómo se protegen?

El Decreto 0368 es claro sobre la información que circula en este ecosistema. El alcance abarca tres categorías principales:

  1. Productos y servicios: Incluye saldos y, de manera crucial, el historial transaccional de los últimos doce meses de cuentas de depósito, crédito e inversión.
  2. Vinculación: Información recolectada para el KYC (conoce a tu cliente).
  3. Características de productos: Información general para facilitar la comparación en el mercado.

Excepción crítica: La información generada a partir del análisis interno de la entidad, como los modelos de scoring (puntuación) propios, no hace parte del sistema sin una autorización adicional.

Para garantizar el pilar de la seguridad y los derechos del titular, el sistema exige una doble verificación. Cuando su cooperativa (receptor) solicita acceso con un fin específico, el banco (proveedor de datos) tiene la obligación de contactar directamente a su cliente (el titular) para reconfirmar la intención de compartir los datos antes de transmitir cualquier información.

 

Monetización y crecimiento estratégico

Y si, por el contrario, su entidad decide dar el paso y participar activamente, los beneficios que podría experimentar van mucho más allá de la simple mitigación de riesgos. Integrarse al sistema de finanzas abiertas no es solo un movimiento de cumplimiento normativo; es una estrategia de crecimiento recurrente que transforma su modelo operativo.

Al convertir los datos en inteligencia, las entidades solidarias pueden acceder a múltiples modelos de monetización y casos de uso prácticos:

  • Mercadeo eficiente y clonación: Utilizar la analítica para retener asociados evaluando su ciclo de vida y su RFM (recencia, frecuencia, valor monetario) y generar campañas de venta cruzada altamente efectivas.
  • Microcrédito automatizado: Tomar decisiones de crédito rápidas y con bajo riesgo usando los datos transaccionales del socio obtenidos vía Open Finance (finanzas abiertas).
  • Incorporación digital: Verificar la identidad de un nuevo asociado en línea en minutos, reduciendo costos operativos y papeleo.
  • Alianzas estratégicas e ingresos compartidos: Ofrecer seguros o créditos propios dentro de plataformas de terceros, generando comisiones.

Adicionalmente, el decreto establece una regla clara sobre los costos tecnológicos para quienes decidan conectarse: los proveedores de datos solo podrán cobrar por recuperar costos directos de la infraestructura API (interfaces de programación de aplicaciones), basados en el volumen de uso. Está absolutamente prohibido cobrar por la información misma, ya que los datos pertenecen al titular.

 

Próximos pasos: Prepare a su entidad

El reloj regulatorio ya está en marcha y los plazos son claros. Según el Decreto 0368 de 2026, la Superintendencia Financiera de Colombia dispone de un plazo máximo de seis meses para publicar el cronograma de expedición de los estándares técnicos. Asimismo, el directorio de participantes, es decir, la herramienta que permitirá identificar quién es quién en este ecosistema, deberá estar en funcionamiento en un máximo de doce meses.

La arquitectura tecnológica y legal ya está definida; hemos pasado de silos aislados a un ecosistema interconectado. Sin embargo, la oportunidad no se captura por decreto, sino por preparación. Para que una entidad solidaria logre transformar esta normativa en una ventaja competitiva, debe fortalecer tres pilares fundamentales:

  • Talento: La gestión de finanzas abiertas requiere equipos con una nueva mentalidad, capaces de navegar entre la regulación financiera, la gestión de riesgos digitales y la visión comercial basada en datos.
  • Tecnología: La infraestructura debe evolucionar hacia el modelo exigido por la ley: protocolos de intercambio automático mediante APIs (interfaces de programación de aplicaciones) que cumplan con estándares estrictos de arquitectura, interoperabilidad y seguridad. Esto incluye implementar mecanismos fuertes de autenticación y medidas de ciberseguridad robustas para garantizar la total confidencialidad de la información.
  • Capacidades de analítica de datos: El valor no reside en tener los datos, sino en saber qué Desarrollar capacidades analíticas permite convertir el flujo de información en inteligencia accionable, permitiendo que la entidad pase de ser un espectador a un protagonista del bienestar financiero de sus asociados.

 

Trazando juntos su hoja de ruta

La verdadera transformación digital no tiene por qué ser un desafío que enfrente en solitario. Entendemos que en el sector solidario no existen soluciones de talla única; la hoja de ruta de cada entidad es diferente y depende de su realidad tecnológica, su categoría y su nivel de madurez digital.

No somos espectadores del cambio regulatorio; somos parte activa de su diseño. Hoy, el Programa de Transformación Digital de la Red Coopcentral tiene asiento directo en las mesas técnicas oficiales lideradas por la Unidad de Regulación Financiera (URF), con el acompañamiento del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y la Unión Europea, donde se está construyendo y debatiendo la política pública específica de Open Solidario (datos abiertos solidarios).

Conocer desde la fuente primaria la arquitectura normativa y comprender a fondo los desafíos reales de madurez digital de nuestras organizaciones nos otorga una ventaja estratégica incomparable.

Nuestro programa está completamente preparado para brindarle a su entidad el apoyo, la hoja de ruta clara y la consultoría experta necesaria para que logre sacar el mayor provecho de esta gran oportunidad histórica sin improvisaciones, protegiendo a su base social y liderando con firmeza el ecosistema financiero del futuro.

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La evolución del crédito con aval de la Supersolidaria

La verdadera transformación digital solidaria no se trata de adquirir herramientas tecnológicas de manera desarticulada, sino de evolucionar el modelo de negocio respetando los principios de la economía solidaria.

Históricamente, el cooperativismo y las organizaciones solidarias han tenido un propósito claro y fundamental: llevar bienestar, inclusión y oportunidades a aquellas personas y comunidades que tradicionalmente fueron ignoradas por el sistema financiero convencional.

Hoy nos encontramos ante un momento histórico que nos permite potenciar esta vocación social mediante la tecnología y la información. Desarrollar nuevas capacidades operativas como el análisis profundo de datos, la interoperabilidad y el procesamiento de pagos ya no es un lujo, es una necesidad estratégica.

Para muchas entidades, la avalancha de regulaciones y términos técnicos puede generar incertidumbre. Por ello, este artículo tiene un propósito didáctico y consultivo: desglosar cómo la combinación estratégica de las finanzas abiertas (Open Finance), la adquirencia solidaria y la puntuación de riesgo alternativa (Scoring) conforman el ecosistema perfecto para modernizar el crédito, mitigar el riesgo y honrar la promesa de valor cooperativa.

 

Finanzas abiertas: Una oportunidad, no una obligación general

El primer paso estructural para asumir estos retos es comprender la magnitud y el impacto real del Decreto 0368 de 2026. Esta normativa define el sistema de finanzas abiertas como el conjunto de autoridades, normas, estándares, infraestructuras y participantes que interactúan entre sí para permitir el acceso y suministro estandarizado de datos personales y financieros.

El principio fundamental de este esquema es devolverle el poder a las personas; es decir, reconocer que el usuario es el dueño absoluto de su información.

Respecto a la aplicación de este decreto en el sector solidario, es necesario hacer una precisión importante: el alcance y la obligatoriedad varían drásticamente según el ente de supervisión:

  • Entidades obligadas a compartir datos: Únicamente los establecimientos de crédito y las cooperativas financieras vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) entran en la obligatoriedad total de brindar acceso y suministrar los datos de sus clientes al sistema. Estas entidades tienen plazos técnicos estrictos para implementar las interfaces de programación de aplicaciones (APIs) necesarias.
  • Entidades beneficiadas: Las cooperativas de ahorro y crédito, multiactivas, fondos de empleados y mutuales vigiladas por la Supersolidaria no están obligadas a entregar sus datos. Su rol es sumamente ventajoso: una entidad solidaria puede actuar como un tercero receptor de datos no vigilado y, previa autorización de su asociado, solicitar a la banca tradicional el historial transaccional de sus depósitos a la vista (por ejemplo, de los últimos doce meses).

 

La adquirencia solidaria: Qué es, casos de uso y oportunidades

Entender el comportamiento externo del asociado a través de las finanzas abiertas es solo la mitad de la ecuación. La otra mitad se construye desde adentro mediante la adquirencia solidaria.

¿Qué es la adquirencia? Significa facultar a la entidad para procesar pagos. Consiste en entregar herramientas tecnológicas a los asociados para que puedan recibir pagos electrónicos, permitiendo que comerciantes, tenderos y emprendedores vendan sus productos a través de medios digitales bajo el respaldo de su propia organización solidaria.

 

Casos de uso en el sector solidario:

  • El tendero de barrio: Un asociado dueño de un minimercado que recibe pagos de sus clientes mediante un código QR interoperable proveído por su cooperativa.
  • El microempresario: Un confeccionista o productor agrícola que utiliza un datáfono móvil entregado por su fondo de empleados para cobrar por sus ventas en ferias o entregas a domicilio.

 

Implementar servicios de adquirencia genera un impacto transformador:

  • Fidelización profunda: Convierte a la entidad en un aliado tecnológico fundamental para el día a día del negocio del asociado.
  • Retención de liquidez: Aumenta la liquidez de la entidad al mantener los fondos transados dentro del ecosistema solidario.
  • Nuevas fuentes de ingreso: Genera ingresos por las comisiones derivadas del procesamiento de pagos.
  • Captura de datos en tiempo real: Permite a la entidad conocer el flujo de caja exacto y las ventas diarias del asociado, información vital que antes era invisible o dependía de declaraciones verbales.

 

El puente vital: Desarrollo de capacidades analíticas de datos

Capturar miles de transacciones diarias a través de la adquirencia no tiene valor por sí solo si la entidad no cuenta con la infraestructura para interpretar esa información. Es aquí donde el desarrollo de las capacidades analíticas de datos se vuelve el puente indispensable entre procesar pagos y otorgar créditos.

Para aprovechar los datos que genera la adquirencia y el volumen de información que traen las finanzas abiertas, las organizaciones solidarias deben evolucionar para ser impulsadas por datos (Data-Driven). Desarrollar capacidades analíticas implica implementar políticas de calidad de información, infraestructura de almacenamiento moderna y herramientas que permitan limpiar y estructurar grandes volúmenes de datos.

Solo a través de una sólida capacidad analítica interna, la entidad puede identificar patrones y predecir el comportamiento del flujo de caja de un microempresario, transformando datos crudos en inteligencia de negocios accionable.

 

Puntuación de riesgo alternativa 

Aquí es donde la estrategia converge con la reciente habilitación de la Supersolidaria para el uso de modelos de puntuación de riesgo alternativo en las entidades de ahorro y crédito.

Históricamente, el sector ha tenido que evaluar el riesgo basándose únicamente en información interna disponible o en reportes de centrales de riesgo tradicionales, los cuales muchas veces no reflejan la verdadera capacidad de pago de los trabajadores independientes o de los microempresarios de la economía popular.

Hoy, gracias a las capacidades analíticas desarrolladas, la entidad puede integrar los datos internos (el flujo de caja capturado por la adquirencia) con la información proveniente del ecosistema abierto (historial bancario). Al integrar estos mundos, podemos transformar los comportamientos comerciales y de consumo en perfiles de riesgo altamente precisos.

Esto reduce significativamente la cartera vencida y permite incluir financieramente a miles de personas que el sistema bancario tradicional considera invisibles. Sumado a esto, se habilita el camino para las finanzas embebidas (Embedded Finance), donde se puede ofrecer un microcrédito o un seguro exactamente en el momento en que el asociado está realizando una transacción en su comercio.

 

Una hoja de ruta consultiva según la madurez de la entidad

Adoptar estas innovaciones no es un proceso que deba hacerse de la noche a la mañana ni de la misma forma para todas las organizaciones. Reconociendo la diversidad del sector, es necesario un camino de evolución gradual:

Cooperativas de Ahorro y Crédito y Mutuales

  • Categoría Básica: Para las cooperativas que dan sus primeros pasos hacia la modernización, el enfoque es fundacional. El objetivo aquí es organizar la casa, cumpliendo los requerimientos normativos iniciales y diseñando una política de transformación digital sólida. En este nivel, están exentas de cumplir con regulaciones complejas de interoperabilidad abierta o adquirencia directa, lo que permite orientar las inversiones eficientemente sin sobrecargas operativas.
  • Categoría Intermedia: A medida que crecen y demandan agilidad, avanzan hacia la interoperabilidad intersectorial preparándose para proveer canales de servicio no presenciales. El reto principal es asegurar que el gobierno de datos y la infraestructura tecnológica se alineen con altos estándares de ciberseguridad antes de conectarse al exterior.
  • Categoría Plena: Para las cooperativas de mayor tamaño, es vital aclarar que, a la luz del Decreto 0368 de 2026, su integración al ecosistema de finanzas abiertas sigue siendo estrictamente voluntaria, ya que la obligatoriedad de compartir datos recae exclusivamente sobre las entidades vigiladas por la Superfinanciera. Sin embargo, al ser las candidatas naturales para actuar bajo la figura de terceros receptores de datos , su hoja de ruta cambia. Para que la banca tradicional no les rechace o restrinja la conexión amparándose en los estrictos requerimientos de interoperabilidad y ciberseguridad que les exige la Circular Externa 001 de 2026 de la SFC, estas cooperativas deben blindar proactivamente su infraestructura técnica. Esto implica llevar la gestión de sus modelos de riesgo (SARLAFT, SARC y SARO), estipulados en la Circular Básica Contable y Financiera y la Circular Básica Jurídica de la Supersolidaria, al mismo nivel de exigencia que hoy demanda el mercado financiero abierto.

 

Fondos de Empleados

Al igual que las cooperativas, los fondos de empleados tienen la gran oportunidad de actuar como receptores de información para mejorar radicalmente los beneficios y créditos de su base social. Sin embargo, su camino de madurez tiene un enfoque particular:

 

  • Categoría Básica e Intermedia: La principal duda suele ser si deben apresurarse hacia las finanzas abiertas. La respuesta es no. Su enfoque inicial debe ser la digitalización operativa: garantizar canales no presenciales seguros y lograr una integración impecable con los sistemas de nómina de sus empresas patronales. El desarrollo analítico debe enfocarse primero en limpiar y organizar esta información interna.
  • Categoría Plena: Los fondos que manejan un alto volumen transaccional y están sujetos a un mayor rigor normativo ya deben contar con estándares modernos. Para ellos, la hoja de ruta indica que están listos para integrarse al modelo de finanzas abiertas. Si logran unificar sus fuentes de datos (la nómina interna + el historial bancario externo) y garantizan que sus operaciones digitales sean invulnerables, podrán perfilar de manera exacta a sus asociados y ofrecer soluciones financieras hiperpersonalizadas.

 

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El horizonte de las finanzas abiertas: un camino de prosperidad compartida para el sector solidario

Desde nuestros orígenes, el cooperativismo y las organizaciones solidarias han tenido un propósito claro y fundamental: llevar bienestar, inclusión y oportunidades a aquellas personas y comunidades que tradicionalmente fueron ignoradas por el sistema financiero convencional.

Nuestra esencia se basa en la ayuda mutua, en entender las realidades de nuestros asociados y en construir soluciones que mejoren su calidad de vida. Hoy, nos encontramos ante un momento histórico que nos permite potenciar esta vocación social mediante la tecnología y la información. Este nuevo escenario está marcado por la llegada de un modelo transformador que cambiará la forma en que interactuamos con nuestros asociados y con el mercado.

 

Para comprender la magnitud de este cambio, es necesario explicar en qué consiste el sistema de finanzas abiertas. De acuerdo con el reciente Decreto 0368 de 2026, el sistema de finanzas abiertas se define como el conjunto de autoridades, normas, estándares, infraestructuras y participantes que interactúan entre sí para permitir el acceso y suministro estandarizado de datos personales y financieros. El principio fundamental de este esquema es devolverle el poder a las personas; es decir, reconocer que el usuario es el dueño absoluto de su información y que su circulación requiere una autorización previa, expresa e informada.

 

En la práctica, esto significa que la historia financiera de una persona, sus hábitos de pago y el comportamiento de sus productos ya no son propiedad exclusiva de la entidad que los administra, sino que el titular puede decidir compartir esa información con terceros para acceder a mejores servicios. Este modelo ha sido diseñado por el Gobierno nacional como un paso firme hacia la construcción de un esquema de datos abiertos que promueva la inclusión financiera y crediticia de la población tradicionalmente excluida.

 

Los beneficios de esta apertura normativa y tecnológica para el sector solidario son inmensos y profundamente alineados con nuestra misión. Históricamente, las cooperativas, fondos de empleados y asociaciones mutuales han tenido que evaluar el riesgo de sus asociados basándose únicamente en la información interna disponible o en reportes de centrales de riesgo tradicionales, los cuales muchas veces no reflejan la verdadera capacidad de pago de los trabajadores independientes o de los microempresarios de la economía popular.

 

Con el nuevo marco normativo, se consagra el principio de trato no discriminatorio, garantizando que el acceso y suministro de datos se realice en igualdad de condiciones para todos los participantes del sistema. Esto se traduce en una ventaja competitiva sin precedentes: una entidad solidaria puede actuar como un tercero receptor de datos no vigilado y, previa autorización de su asociado, solicitar a la banca tradicional el historial transaccional de los depósitos a la vista de los últimos doce meses.

 

Al acceder a esta riqueza de información, podemos conocer el verdadero comportamiento de ingresos y gastos de nuestros asociados, lo que nos permite ofrecer tasas de interés más justas, aprobar créditos que antes hubiéramos negado por falta de información y diseñar productos verdaderamente personalizados. Las finanzas abiertas nivelan el terreno de juego, permitiéndonos competir con mejores herramientas y un conocimiento profundo de nuestra base social.

 

Sin embargo, adoptar estas innovaciones no es un proceso que deba hacerse de la noche a la mañana ni de la misma forma para todas las organizaciones. Reconociendo la diversidad de tamaños y capacidades dentro de nuestro sector, hemos estructurado un camino de evolución gradual clasificado en tres categorías fundamentales, asegurando que cada entidad avance a un ritmo seguro y acorde a su realidad operativa.

 

Para las entidades en la categoría básica, el enfoque es eminentemente fundacional. Sabemos que muchas organizaciones están dando sus primeros pasos hacia la modernización.

En esta etapa, el esfuerzo se concentra en la organización interna, el control básico de los proveedores tecnológicos y la preparación orgánica para el futuro. El objetivo aquí es consolidar la casa, dando cumplimiento a los requerimientos normativos iniciales y diseñando una política de transformación digital sólida y coherente. En este nivel, las entidades están exentas de cumplir con las complejas regulaciones de interoperabilidad abierta o adquirencia directa, lo que permite orientar las inversiones de manera eficiente sin sobrecargar la estructura operativa con exigencias que legalmente aún no les corresponden.

 

A medida que las organizaciones crecen y su base social demanda mayor agilidad, avanzamos hacia la categoría intermedia. En este punto, el horizonte se amplía hacia la interoperabilidad intersectorial y la digitalización operativa. La hoja de ruta prepara a la entidad para proveer canales de servicio no presenciales y facilitar el intercambio seguro de fondos con otras organizaciones del sector. Aunque todavía no se asume el rigor extremo de una conexión directa a los sistemas de pago de la banca tradicional, se asegura que la infraestructura tecnológica y la gobernanza institucional se alineen con los altos estándares de ciberseguridad necesarios para proteger la información de los asociados durante su experiencia digital.

 

Finalmente, para las organizaciones de mayor tamaño y complejidad, llegamos a la categoría plena. Aquí, el marco regulatorio aplica con su máximo rigor. Las entidades asumen el reto de soportar un ecosistema financiero digital completamente abierto, gestionando transacciones masivas y conectándose directamente con redes bancarias e infraestructuras de pago. Las cooperativas financieras vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia entran en la obligatoriedad total de brindar acceso y suministrar los datos de sus clientes al sistema. En esta categoría, la consultoría garantiza que los controles de riesgo, la escalabilidad tecnológica y los protocolos de intercambio automático de información funcionen de manera impecable para interactuar con todo el sistema financiero nacional.

 

Es a partir de esta preparación escalonada que se abren verdaderas oportunidades de crecimiento y consolidación para nuestras organizaciones. La información estructurada y gobernada deja de ser un simple requisito normativo para convertirse en un motor de desarrollo. Una de las mayores oportunidades radica en la implementación de modelos de Scoring alternativo (Puntuación de riesgo alternativa). Al integrar los datos internos con la información proveniente del ecosistema abierto, podemos transformar los comportamientos comerciales y de consumo en perfiles de riesgo altamente precisos. Esto reduce significativamente la cartera vencida y nos permite incluir financieramente a miles de personas que el sistema bancario tradicional considera invisibles.

 

Otra oportunidad transformadora es la adquirencia solidaria. Esto significa facultar a la cooperativa para procesar pagos, permitiendo que sus asociados comerciantes, tenderos

y emprendedores puedan vender sus productos a través de medios digitales bajo el respaldo de su propia entidad solidaria. Esta capacidad genera nuevas fuentes de ingresos por comisiones, aumenta la liquidez de la organización al mantener los fondos en el ecosistema solidario y fideliza al asociado al convertir a la cooperativa en un aliado tecnológico fundamental para su negocio. Sumado a esto, se habilita el camino para las Embedded finance (Finanzas embebidas), donde podemos ofrecer un microcrédito o un seguro exactamente en el momento en que el asociado está realizando una transacción en su comercio, creando una experiencia de servicio invisible, oportuna y profundamente útil.

 

Todas estas innovaciones, desde la calidad de los datos hasta la apertura de canales, tienen como propósito final la personalización y el bienestar. Entender los momentos de vida de nuestros asociados nos faculta para ofrecerles soluciones de ahorro, crédito e inversión que realmente respondan a sus necesidades familiares y productivas, honrando nuestra promesa de valor cooperativa.

Sabemos que enfrentar estos cambios tecnológicos y normativos puede generar incertidumbre, pero es un camino que no deben recorrer en solitario. La verdadera transformación digital no se trata de adquirir herramientas tecnológicas de manera desarticulada, sino de evolucionar nuestro modelo de negocio respetando los principios de la economía solidaria. Por eso, hemos diseñado una ruta coherente, segura y estructurada que protege su patrimonio y garantiza su competitividad en los años venideros.

 

El camino de la transformación digital no es una carrera tecnológica, sino una profunda evolución de nuestro propósito solidario. Cada paso que damos hacia la modernización es, en esencia, una nueva puerta que abrimos para potenciar el bienestar y mejorar la calidad de vida de las familias que confían en nosotros.

Hoy, más que nunca, tenemos motivos genuinos para alegrarnos. Las herramientas actuales y los modelos de Open Finance – Finanzas Abiertas nos entregan el poder de conocer, proteger y servir a nuestros asociados con una cercanía y una precisión que antes parecían inalcanzables. El futuro no representa una amenaza para el cooperativismo, sino el escenario ideal para demostrar al mundo que la eficiencia operativa y la humanidad pueden, y deben, ir siempre de la mano.

 

Los invitamos a seguir creciendo con entusiasmo, a abrazar la innovación con optimismo y a perderle el miedo al cambio. Sigamos evolucionando juntos, construyendo organizaciones más fuertes, resilientes y profundamente conectadas con las realidades y los sueños de nuestra base social.

Sentémonos a conversar, a compartir visiones y a diseñar mapas de ruta que respeten la identidad única de su entidad mientras la preparan para los retos del mañana. Cuenten con toda nuestra experiencia, nuestra empatía y nuestro ecosistema para acompañarlos, orientarlos y respaldarlos en cada etapa de esta hermosa transición. ¡El futuro es colaborativo, y estamos completamente listos para caminarlo a su lado!

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El Espejismo del Tablero Mágico: Por qué el Gobierno de Datos es el Verdadero Motor de Crecimiento en el Sector Solidario

Hace poco, conversando sobre transformación digital con un gran líder de nuestro sector cooperativo y solidario en Colombia, me enfrenté a una afirmación tan sincera como reveladora. Al hablar sobre la necesidad de implementar un gobierno de datos, me respondió con una inquietud muy válida desde su posición de gerente:

«¿Para qué gobierno de datos? Al final, los datos son los mismos con gobierno y sin gobierno. Lo que yo necesito ya mismo son tableros de información y soluciones analíticas que me permitan transformar el negocio, colocar más créditos y fidelizar a nuestros asociados».

Esa frase encapsula el deseo de todo líder visionario: resultados, agilidad y crecimiento. Es natural querer saltar directamente a la recompensa (los tableros, las predicciones, el aumento en la colocación de cartera). Sin embargo, la premisa de que «los datos son los mismos» esconde el mayor riesgo estratégico que puede enfrentar una entidad financiera en la era digital.

Imaginemos por un momento la bóveda de nuestra cooperativa. El dinero es dinero, sí. Pero no es lo mismo tener los billetes tirados en el suelo, sin clasificar, mezclados con papel moneda falso y sin un registro de quién los depositó, que tenerlos organizados, verificados, contabilizados y listos para ser invertidos. Con los datos ocurre exactamente lo mismo: un dato sin gobierno es un riesgo; un dato con gobierno es el activo más valioso de su entidad.

 

Construir tableros de control y desarrollar capacidades de analítica sin un gobierno de datos previo es como construir un rascacielos sobre arena. Si el tablero le indica que debe otorgar un crédito de 50 millones a un asociado basándose en datos duplicados, desactualizados o erróneos, la herramienta analítica no está transformando su negocio; está acelerando sus pérdidas. Las verdaderas capacidades analíticas; esas que fidelizan y rentabilizan, arrancan, ineludiblemente, en el gobierno de datos.

Definiendo el Norte: ¿Qué es el Gobierno y la Arquitectura de Datos?

Para entender por qué no podemos saltarnos este paso, debemos desmitificar los conceptos técnicos y llevarlos a la realidad de nuestra gestión gerencial.

En términos prácticos, el Gobierno de Datos es la planificación, la supervisión y el control exhaustivo de la gestión de los datos y de la
utilización de todos los recursos relacionados con ellos. No es un simple manual de TI; es un mandato gerencial. Es establecer quién es el dueño de cada dato, cómo se cuida, quién puede acceder a él y qué nivel de calidad debe tener para ser útil. Por su parte, la Arquitectura de Datos es la estructura general de esos datos y sus recursos. Es el plano maestro de la casa. Esta arquitectura es una pieza importantísima y fundamental de la arquitectura empresarial de la cooperativa. Sin ella, los sistemas no se hablan entre sí y los esfuerzos se diluyen.

Cuando los consultores hablamos de gobierno de datos, nos referimos a un ecosistema robusto e integral que sostiene la transformación digital. Hablamos de gobierno, arquitectura, modelado, almacenamiento, seguridad, integración, interoperabilidad, gestión de documentos y contenido, datos maestros y de referencia, Data Warehouse (almacén de datos), Business Intelligence (inteligencia de negocios), seguridad de la información y, por supuesto, la gestión de metadatos y la calidad de los datos.

Puede sonar abrumador, pero todos estos elementos trabajan en conjunto con un solo fin: garantizar que cuando usted mire su tablero de analítica, esté viendo la verdad absoluta de su cooperativa.

El Ciclo de Vida de los Datos: Su Motor de Innovación

Para que su entidad pueda colocar más créditos y fidelizar mejor, debe entender que los datos ya no son registros estáticos (un nombre o un saldo en el core financiero). En la transformación digital, los datos se convierten en un flujo continuo que alimenta el modelo de negocio.

Este flujo, para que sea un verdadero motor de innovación, atraviesa cinco pasos clave dictados y protegidos por el gobierno de datos:

Captura y Unificación: Todo comienza aquí. Se requiere automatización y estandarización de la información desde el momento en que el asociado pisa la agencia o usa la app. El gobierno de datos elimina los silos operativos (esos departamentos que no comparten información entre sí) y garantiza que los datos sean íntegros y confiables desde su misma raíz.

Almacenamiento y Estructuración: Los datos capturados se organizan bajo las reglas de la arquitectura de datos, asegurando que estén disponibles, limpios y listos para ser cruzados.

Reportería y Analítica: Aquí es donde ocurre la magia que usted busca. La transformación digital habilita la toma de decisiones basadas en evidencia. Al transformar datos confiables en hallazgos predictivos, la cooperativa pasa de una postura reactiva (ver qué pasó el mes pasado) a una proactiva (identificar qué asociado necesitará un crédito de vivienda en los próximos seis meses), descubriendo oportunidades de mercado que antes eran invisibles.

Decisión Estratégica: Con la analítica en mano, la gerencia y los equipos comerciales diseñan estrategias personalizadas, precisas y con un riesgo minimizado.

Lanzamiento de Nuevos Productos y Soluciones: Este es el resultado estratégico. La transformación digital culmina en la creación de productos y servicios financieros perfectamente alineados con las necesidades reales y actuales del entorno solidario.

¿Dónde radica la importancia del Gobierno de Datos en todo esto?

En que es el escudo protector de este ciclo. El gobierno de datos blinda todo el proceso, asegurando que el flujo sea seguro, ético y sostenible a lo largo del tiempo. Evita que la innovación sea un esfuerzo aislado de un mes y la convierte en una capacidad constante de la cooperativa.

Las Finanzas Abiertas: La Palanca del Futuro Solidario

Tener la casa en orden con el gobierno de datos nos prepara para una de
las oportunidades más grandes que tiene hoy el sector cooperativo colombiano: las Finanzas Abiertas (Open Finance).

Las finanzas abiertas permiten, con la autorización del asociado, compartir e integrar información financiera entre diferentes entidades. Imagine el poder de conocer no solo el comportamiento de su asociado dentro de su cooperativa, sino sus hábitos de pago, ahorros y necesidades en todo el sistema financiero. Esto es una palanca gigantesca para perfilar mejor, ofrecer créditos con tasas más justas (fieles a nuestra esencia solidaria) y crear una fidelización inquebrantable.

Sin embargo, las finanzas abiertas exigen un nivel de interoperabilidad y seguridad de la información altísimo. Ninguna entidad puede participar en un ecosistema de finanzas abiertas si sus datos internos son un caos. El gobierno de datos es el tiquete de entrada para jugar en las grandes ligas del sistema financiero abierto, permitiéndole a la cooperativa competir de tú a tú con la banca tradicional, pero con el valor agregado del cooperativismo.

El Primer Paso Hacia el Futuro

Estimado gerente, su visión es correcta: la cooperativa necesita soluciones analíticas, necesita tableros que hablen el lenguaje del negocio, necesita colocar más y mejores créditos, y necesita abrazar a sus asociados con ofertas que realmente transformen sus vidas.

Pero para llegar a esa meta, los cimientos deben ser inamovibles. Los datos no son los mismos con y sin gobierno. Un dato sin gobierno es una anécdota dudosa; un dato gobernado es una brújula infalible.

Definir e implementar el gobierno de datos antes de avanzar en compras de software analítico o en tableros mágicos, le ahorrará a su entidad reprocesos millonarios, dolores de cabeza operativos y, lo más importante, protegerá el activo intangible más grande del sector solidario: la confianza de sus asociados. Empecemos a construir desde los cimientos. Transformemos la cooperativa no solo digitalmente, sino desde el corazón mismo de su información.

El Camino Trazado: Un Esfuerzo de Sector

Afortunadamente, este paso hacia la madurez de nuestros datos y procesos no tenemos que darlo a ciegas ni en solitario. Entendiendo la complejidad de este reto, Confecoop y la Red Coopcentral han estructurado el Programa de Transformación Digital para el Sector Solidario.

Esta iniciativa va mucho más allá de una simple actualización tecnológica; es la ruta estratégica dispuesta por nuestro gremio para garantizar que las entidades solidarias no solo sobrevivan, sino que prosperen en la era digital.

La esencia de este programa se resume en una premisa que debería guiar todas nuestras decisiones gerenciales hoy: No es comprar software, es redefinir cómo creamos valor para nuestros asociados.

Para evitar esfuerzos aislados, el programa propone una metodología sólida que combina la Educación y la Construcción conjunta. A través de este acompañamiento, las cooperativas pueden transitar un camino seguro: partiendo de la medición real de su Índice de Madurez Digital (IMD) y un diagnóstico tecnológico profundo , hasta llegar a la creación de políticas claras, modelos de Gobernanza TI y la estructuración del Plan Estratégico de Tecnología (PETI). Es decir, le ayuda a poner en orden la casa desde los cimientos de los que hablábamos.

Implementar el gobierno de datos, automatizar nuestras operaciones y prepararnos para ecosistemas como el de las finanzas abiertas son desafíos monumentales , pero totalmente alcanzables si nos apoyamos en el conocimiento y experiencia de nuestro sector.
Al adoptar esta ruta, la transformación se traduce en beneficios tangibles: se mejora la eficiencia operativa, se habilitan decisiones basadas en datos y, lo más importante, se fomenta una transparencia operativa que fortalece la confianza de nuestros asociados, directivos y entes de supervisión.

Lo invito, desde mi posición como aliado, a que explore este programa diseñado a la medida de nuestra naturaleza solidaria. Es la oportunidad perfecta para gestionar el cambio cultural hacia una mentalidad digital, asegurando que cada dato gobernado y cada tablero analítico sirvan para amplificar nuestro ADN solidario, liberando tiempo para enfocarnos en el bienestar de nuestra base social.

 

Transformemos nuestro sector con visión, estrategia y, sobre todo, con el respaldo de una ruta construida por y para el cooperativismo.

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Cómo la Tecnología, la Confianza y el Propósito Están Redefiniendo las Finanzas Cooperativas

La Conversación Pendiente en el Corazón de la Colaboración

 

Imaginen a Don Rafael, un agricultor que ha confiado sus ahorros a su cooperativa local durante las últimas tres décadas; su relación no se basa en una tasa de interés flotante, sino en la certeza de que su gestor lo conoce por su nombre y entiende los ciclos de su cosecha; durante años, la mayor fortaleza del sector solidario se ha medido en esta cercanía, en esta confianza social tejida a mano en cada oficina.

 

Pero el ecosistema financiero ha cambiado; hoy, Don Rafael no solo escucha sobre la nueva línea de crédito de su cooperativa; también ve cómo un joven vecino gestiona un préstamo en minutos desde una fintech con una interfaz brillante y ágil.

 

Si hay un frente donde el sector solidario está viviendo una revolución real, es el financiero. Las cooperativas de ahorro y crédito, así como los bancos cooperativos, enfrentan una transformación estructural sin precedentes. Hoy ya no compiten solo con otras entidades solidarias, sino con un sistema financiero que avanza más rápido que nunca, más digital, más ágil y, sobre todo, completamente centrado en la experiencia del usuario. En este nuevo contexto, la modernización ha dejado de ser una opción. Se ha convertido en una responsabilidad estratégica ineludible.

 

La Humanización de la Experiencia Digital

Suele caerse en el error de creer que digitalizar es únicamente una tarea de implementación de herramientas: lanzar una aplicación, migrar la contabilidad o automatizar un chatbot. Sin embargo, la verdadera modernización va mucho más allá, tocando la esencia misma de la relación.

El asociado de hoy, sea Don Rafael o un joven profesional, no solo compara tasas de interés; compara experiencias. Compara la facilidad de una transacción, la rapidez de una respuesta, el diseño intuitivo de una plataforma y, fundamentalmente, la calidad del acompañamiento. La pregunta que se hace el asociado es si lo entienden o si simplemente su entidad procesa sus transacciones.

La diferencia entre una transacción fría y un vínculo duradero reside en la capacidad de ofrecer servicios digitales con calidez humana. Y aquí es donde el cooperativismo posee una ventaja natural irremplazable: su ADN solidario.

Este propósito, intrínseco al modelo, debe convertirse en el diferenciador más potente al integrarse con tecnología moderna. La Experiencia Digital no es solo cuestión de tener una app transaccional o un sistema de autoservicio; es una oportunidad para redefinir la relación con el asociado, asegurando que el canal digital sea un puente, y no una barrera, hacia la cooperación.

 

El Viento de la Regulación y el Nuevo Norte Estratégico

La adopción de tecnologías emergentes no solo obedece a la presión del mercado, sino también a un mandato regulatorio claro. En el caso de Colombia, el Decreto 0769 de 2025 marcó un punto de quiebre, abriendo por primera vez las puertas a pagos digitales, transferencias y servicios de adquirencia dentro del sector solidario. Este decreto no es solo un permiso, es una exigencia a la modernización.

Sin embargo, estas nuevas posibilidades conllevan exigencias críticas; la transformación exige fortalecer aspectos que históricamente han sido vistos como meramente operativos y hoy se revelan como esenciales para la supervivencia y la confianza: la Gobernanza Tecnológica, la Ciberseguridad, la Gestión del Riesgo Digital y la Capacidad de Reporte Estratégico.

La transformación, por lo tanto, no es una moda, sino un componente esencial de la regulación (Circulares 87 y 88/2025), la competitividad y el futuro del sector.

 

El Nuevo Pilar de la Sostenibilidad es La Gobernanza

La tecnología sin una buena gobernanza es un riesgo que puede erosionar la confianza construida durante décadas.

La Gobernanza Tecnológica es hoy tan importante como la financiera. Sin ella, la modernización no es sostenible. Implica que la modernización es un acto de conciencia estratégica que exige:

  • Juntas Directivas con competencias digitales capaces de comprender el riesgo y la oportunidad tecnológica.
  • Equipos de TI estratégicos, que trascienden la mera función de mantenimiento.
  • Marcos de ciberseguridad alineados con los riesgos reales del negocio.
  • Arquitecturas tecnológicas escalables e interoperables.

La Gobernanza es, sin duda, un nuevo pilar del modelo cooperativo, garantizando que el barco digital tenga un timón firme y competente.

La transformación digital impone tensiones ineludibles. La competencia feroz en el mundo digital implica márgenes más estrechos; adicionalmente, se exige una inversión creciente en infraestructura tecnológica y el cumplimiento de exigencias regulatorias más rigurosas.

Esto nos lleva a la pregunta clave: ¿Puede el sector solidario competir basándose únicamente en la eficiencia? La respuesta, observando el panorama global, es un rotundo no. La eficiencia operativa es la fortaleza natural, intrínseca y escalable de la banca tradicional y, especialmente, de las fintech, nacidas y diseñadas bajo el paradigma digital de la optimización.

Pero existe un valor que ninguna otra entidad, por más tecnología o capital que posea, puede replicar: La combinación única de Innovación Tecnológica + Confianza Social + Propósito Cooperativo.

Este trinomio constituye el verdadero diferencial del modelo solidario. La Confianza Social, cimentada en la historia de servicio y solidaridad, actúa como un ancla poderosa. Si a esta confianza se le inyecta una Innovación Tecnológica ágil y se le guía por el Propósito Cooperativo de inclusión, el sector solidario obtiene una ventaja competitiva que debe ser protegida y fortalecida en la era digital.

El Mapa de Ruta: Integrando Estrategia, Datos y Cultura

Para que el trinomio sea efectivo, la implementación de la transformación debe ser integral.

 

Estrategia Digital y Liderazgo 

La modernización inicia en el nivel más alto. No puede ser un proyecto aislado del área de TI. Las cooperativas deben alinear su plan estratégico con la visión digital, definiendo un Plan Estratégico de TI (PETI) con Indicadores Clave de Desempeño (KPIs) digitales claros.

La Cultura y Liderazgo son los verdaderos aceleradores. Los líderes deben impulsar la gestión del cambio y la comunicación interna. Esto es vital porque la transformación cultural es lo que convierte la tecnología en impacto real: digitalizar no es tener más herramientas, es lograr que la organización piense, actúe y decida de forma más ágil y más informada.

 

El Poder del Dato 

En el nuevo entorno, los datos son el insumo más valioso. La exigencia de Datos y Analítica no solo proviene de la necesidad de la supervisión basada en datos de la Supersolidaria. 

La verdadera oportunidad reside en pasar del reporte obligatorio a la analítica predictiva: usar los datos para anticipar las necesidades de Don Rafael (nuestro agricultor) o cualquier otro asociado, diseñando productos que lleguen antes de que la necesidad sea evidente.

En las Operaciones Digitales, la integración de sistemas (core, CRM, contabilidad) y la automatización de procesos críticos no son solo una búsqueda de la eficiencia; son un mecanismo para liberar a los gestores humanos para que puedan dedicarse a lo que mejor saben hacer: el acompañamiento y la asesoría personalizada.

 

Ecosistemas de Innovación 

El sector solidario no puede ni debe innovar en solitario. La participación activa en Ecosistemas de Innovación Digital, permite a las cooperativas acceder a tecnologías de vanguardia sin tener que desarrollar cada solución desde cero. 

Es una oportunidad de co-innovar, aprovechando la intercooperación como palanca de crecimiento tecnológico.

La Oportunidad Histórica: Liderazgo e Inclusión

Las cooperativas han construido confianza durante décadas, especialmente en territorios donde el sistema financiero tradicional no siempre ha sido suficiente. Si logran ejecutar una transformación integral (tecnológica, cultural y estratégica), pueden liderar la inclusión financiera en zonas rurales, periurbanas y regiones históricamente olvidadas.

La modernización permitirá entre otras, ampliar la cobertura con canales digitales accesibles, diseñar productos más cercanos a las necesidades comunitarias y conectar la innovación con la educación financiera y el acompañamiento humano.

El reto final no es «ser digitales porque toca»; el reto es ser digitales para servir mejor. La modernización de las finanzas cooperativas no se mide por el número de apps lanzadas o la automatización de procesos; se mide por la capacidad de conectar tecnología con inclusión, datos con mejores decisiones, eficiencia con propósito, e innovación con confianza.

 

El sector solidario tiene una oportunidad histórica: la modernización es el camino, el propósito es la brújula y la confianza es el motor para convertirse en protagonista del futuro financiero de Colombia y América Latina.

La transformación digital en el sector solidario no es un camino que pueda recorrerse en soledad ni un proceso que deba improvisarse. Cada cooperativa vive realidades distintas: territorios diferentes, niveles de madurez distintos, culturas organizacionales únicas y desafíos que no siempre aparecen en los manuales.

Si en tu cooperativa están revisando su estrategia digital, fortaleciendo la gobernanza tecnológica o preguntándose cómo integrar tecnología sin perder el propósito cooperativo, estaré encantado de conversar, escuchar y compartir perspectivas.

A veces, una buena conversación técnica y humana, sin agendas comerciales, es el punto de partida para aclarar prioridades, evitar errores costosos y encontrar rutas más sostenibles. Si este artículo te resonó o te dejó alguna inquietud, abramos ese espacio.

 

El sector solidario crece cuando dialoga, comparte y se acompaña.