La evolución del crédito con aval de la Supersolidaria
La verdadera transformación digital solidaria no se trata de adquirir herramientas tecnológicas de manera desarticulada, sino de evolucionar el modelo de negocio respetando los principios de la economía solidaria. Históricamente, el cooperativismo y las organizaciones solidarias han tenido un propósito claro y fundamental: llevar bienestar, inclusión y oportunidades a aquellas personas y comunidades que tradicionalmente fueron ignoradas por el sistema financiero convencional. Hoy nos encontramos ante un momento histórico que nos permite potenciar esta vocación social mediante la tecnología y la información. Desarrollar nuevas capacidades operativas como el análisis profundo de datos, la interoperabilidad y el procesamiento de pagos ya no es un lujo, es una necesidad estratégica. Para muchas entidades, la avalancha de regulaciones y términos técnicos puede generar incertidumbre. Por ello, este artículo tiene un propósito didáctico y consultivo: desglosar cómo la combinación estratégica de las finanzas abiertas (Open Finance), la adquirencia solidaria y la puntuación de riesgo alternativa (Scoring) conforman el ecosistema perfecto para modernizar el crédito, mitigar el riesgo y honrar la promesa de valor cooperativa. Finanzas abiertas: Una oportunidad, no una obligación general El primer paso estructural para asumir estos retos es comprender la magnitud y el impacto real del Decreto 0368 de 2026. Esta normativa define el sistema de finanzas abiertas como el conjunto de autoridades, normas, estándares, infraestructuras y participantes que interactúan entre sí para permitir el acceso y suministro estandarizado de datos personales y financieros. El principio fundamental de este esquema es devolverle el poder a las personas; es decir, reconocer que el usuario es el dueño absoluto de su información. Respecto a la aplicación de este decreto en el sector solidario, es necesario hacer una precisión importante: el alcance y la obligatoriedad varían drásticamente según el ente de supervisión:- Entidades obligadas a compartir datos: Únicamente los establecimientos de crédito y las cooperativas financieras vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) entran en la obligatoriedad total de brindar acceso y suministrar los datos de sus clientes al sistema. Estas entidades tienen plazos técnicos estrictos para implementar las interfaces de programación de aplicaciones (APIs) necesarias.
- Entidades beneficiadas: Las cooperativas de ahorro y crédito, multiactivas, fondos de empleados y mutuales vigiladas por la Supersolidaria no están obligadas a entregar sus datos. Su rol es sumamente ventajoso: una entidad solidaria puede actuar como un tercero receptor de datos no vigilado y, previa autorización de su asociado, solicitar a la banca tradicional el historial transaccional de sus depósitos a la vista (por ejemplo, de los últimos doce meses).
- El tendero de barrio: Un asociado dueño de un minimercado que recibe pagos de sus clientes mediante un código QR interoperable proveído por su cooperativa.
- El microempresario: Un confeccionista o productor agrícola que utiliza un datáfono móvil entregado por su fondo de empleados para cobrar por sus ventas en ferias o entregas a domicilio.
- Fidelización profunda: Convierte a la entidad en un aliado tecnológico fundamental para el día a día del negocio del asociado.
- Retención de liquidez: Aumenta la liquidez de la entidad al mantener los fondos transados dentro del ecosistema solidario.
- Nuevas fuentes de ingreso: Genera ingresos por las comisiones derivadas del procesamiento de pagos.
- Captura de datos en tiempo real: Permite a la entidad conocer el flujo de caja exacto y las ventas diarias del asociado, información vital que antes era invisible o dependía de declaraciones verbales.
- Categoría Básica: Para las cooperativas que dan sus primeros pasos hacia la modernización, el enfoque es fundacional. El objetivo aquí es organizar la casa, cumpliendo los requerimientos normativos iniciales y diseñando una política de transformación digital sólida. En este nivel, están exentas de cumplir con regulaciones complejas de interoperabilidad abierta o adquirencia directa, lo que permite orientar las inversiones eficientemente sin sobrecargas operativas.
- Categoría Intermedia: A medida que crecen y demandan agilidad, avanzan hacia la interoperabilidad intersectorial preparándose para proveer canales de servicio no presenciales. El reto principal es asegurar que el gobierno de datos y la infraestructura tecnológica se alineen con altos estándares de ciberseguridad antes de conectarse al exterior.
- Categoría Plena: Para las cooperativas de mayor tamaño, es vital aclarar que, a la luz del Decreto 0368 de 2026, su integración al ecosistema de finanzas abiertas sigue siendo estrictamente voluntaria, ya que la obligatoriedad de compartir datos recae exclusivamente sobre las entidades vigiladas por la Superfinanciera. Sin embargo, al ser las candidatas naturales para actuar bajo la figura de terceros receptores de datos , su hoja de ruta cambia. Para que la banca tradicional no les rechace o restrinja la conexión amparándose en los estrictos requerimientos de interoperabilidad y ciberseguridad que les exige la Circular Externa 001 de 2026 de la SFC, estas cooperativas deben blindar proactivamente su infraestructura técnica. Esto implica llevar la gestión de sus modelos de riesgo (SARLAFT, SARC y SARO), estipulados en la Circular Básica Contable y Financiera y la Circular Básica Jurídica de la Supersolidaria, al mismo nivel de exigencia que hoy demanda el mercado financiero abierto.
- Categoría Básica e Intermedia: La principal duda suele ser si deben apresurarse hacia las finanzas abiertas. La respuesta es no. Su enfoque inicial debe ser la digitalización operativa: garantizar canales no presenciales seguros y lograr una integración impecable con los sistemas de nómina de sus empresas patronales. El desarrollo analítico debe enfocarse primero en limpiar y organizar esta información interna.
- Categoría Plena: Los fondos que manejan un alto volumen transaccional y están sujetos a un mayor rigor normativo ya deben contar con estándares modernos. Para ellos, la hoja de ruta indica que están listos para integrarse al modelo de finanzas abiertas. Si logran unificar sus fuentes de datos (la nómina interna + el historial bancario externo) y garantizan que sus operaciones digitales sean invulnerables, podrán perfilar de manera exacta a sus asociados y ofrecer soluciones financieras hiperpersonalizadas.


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