El sector solidario colombiano atraviesa uno de los momentos más trascendentales de su historia reciente. Durante décadas, las cooperativas, los fondos de empleados y las asociaciones mutuales han consolidado un modelo financiero sustentado en la confianza, la inclusión y la cercanía con los territorios. No obstante, el entorno actual plantea desafíos que trascienden la incorporación de nuevas tecnologías. La convergencia entre la regulación de Finanzas Abiertas, la transformación digital, la inteligencia artificial y el creciente valor estratégico de los datos está redefiniendo la forma en que las organizaciones diseñan sus servicios, gestionan el riesgo, fortalecen la confianza de sus asociados y generan ventajas competitivas.
En consecuencia, el desafío ya no consiste únicamente en digitalizar procesos, sino en desarrollar capacidades institucionales que permitan gestionar los datos como un activo estratégico para la toma de decisiones y la creación de valor. En este sentido, las conclusiones derivadas de las reuniones sostenidas con la Unidad de Regulación Financiera (URF) evidencian que la evolución hacia Open Solidario dependerá no solo de la disponibilidad de infraestructura tecnológica, sino también del nivel de madurez en Gobierno de Datos, la calidad de la información y la capacidad del sector para actuar de manera articulada y coordinada.
Esta nueva realidad representa, simultáneamente, un desafío y una oportunidad para las organizaciones solidarias. Mientras el sistema financiero tradicional ha avanzado durante los últimos años en la consolidación de arquitecturas de interoperabilidad, plataformas digitales y ecosistemas colaborativos, una parte importante del sector solidario aún presenta diferencias significativas en sus niveles de transformación digital.
Existen cooperativas que han desarrollado capacidades analíticas, plataformas modernas y estrategias de innovación consolidadas; sin embargo, otras, particularmente aquellas con presencia en zonas rurales o apartadas, continúan enfrentando limitaciones relacionadas con la conectividad, la infraestructura tecnológica y la disponibilidad de talento especializado. Por consiguiente, pretender una implementación homogénea de Open Solidario no solo resultaría poco realista, sino que podría ampliar las brechas existentes. Lo anterior hace indispensable avanzar mediante un modelo gradual, sustentado en diagnósticos de madurez y acompañado por estrategias de fortalecimiento institucional que permitan una evolución diferenciada según las capacidades de cada organización.
Bajo este escenario, el Gobierno de Datos deja de ser un concepto exclusivamente técnico para convertirse en un componente central de la estrategia organizacional. Gobernar los datos implica definir responsabilidades claras sobre su administración, establecer políticas para garantizar su calidad, proteger su integridad, asegurar su trazabilidad y promover su utilización responsable en todos los procesos institucionales. En otras palabras, significa construir las condiciones necesarias para que las decisiones estratégicas se fundamenten en información confiable, consistente y oportuna. Sin estos elementos resulta prácticamente imposible participar de manera efectiva en un ecosistema de Finanzas Abiertas, donde la confianza entre los distintos actores depende, precisamente, de la capacidad para intercambiar información segura, verificable y de alta calidad.
Esta necesidad adquiere mayor relevancia si se considera que, durante muchos años, numerosas organizaciones concentraron sus esfuerzos en modernizar su infraestructura tecnológica sin prestar la misma atención a la gestión de la información que soporta sus procesos. Sin embargo, la evidencia internacional demuestra que la tecnología, por sí sola, no resuelve problemas asociados con datos inconsistentes, procesos desarticulados o responsabilidades poco definidas. De hecho, una parte importante de las iniciativas de transformación digital fracasa porque intenta automatizar procesos cuya información continua fragmentada, duplicada o carece de estándares de calidad. Por esta razón, el Gobierno de Datos debe entenderse como el verdadero habilitador de la transformación digital, pues constituye la base sobre la cual pueden desarrollarse con éxito iniciativas de interoperabilidad, analítica avanzada e inteligencia artificial.
En este contexto, uno de los mensajes más relevantes que emerge del nuevo marco regulatorio es que la competitividad futura del sector dependerá de la capacidad para compartir información de manera segura, estandarizada y recíproca. Open Finance no busca únicamente facilitar el intercambio de datos entre organizaciones; su propósito es permitir que dicha información genere valor para los ciudadanos mediante mejores procesos de evaluación del riesgo, productos financieros más personalizados, mecanismos más eficientes de prevención del fraude y mayores oportunidades de inclusión financiera. En consecuencia, las cooperativas deberán prepararse no solo para publicar información mediante interfaces seguras, sino también para consumir datos provenientes de otros participantes del ecosistema y transformarlos en conocimiento útil para fortalecer sus procesos de decisión y mejorar los servicios dirigidos a sus asociados.
Este cambio representa una transformación cultural profunda, pues implica evolucionar desde un modelo centrado en el intercambio de información hacia un modelo basado en la generación colaborativa de valor.
No obstante, alcanzar este objetivo exige superar uno de los desafíos históricos del sector: garantizar la calidad de los datos. La interoperabilidad únicamente produce beneficios cuando la información intercambiada cumple atributos mínimos de integridad, consistencia, oportunidad, completitud y trazabilidad. En consecuencia, compartir datos incompletos, desactualizados o inconsistentes no solo afecta la eficiencia de una organización, sino que compromete la confianza de todo el ecosistema. Por ello, iniciativas como el perfilamiento de datos, la depuración de registros, la estandarización de estructuras de información, la gestión de metadatos y el monitoreo permanente de indicadores de calidad deben convertirse en prioridades estratégicas antes de avanzar hacia esquemas masivos de intercambio de información mediante APIs.
De manera complementaria, la ciberseguridad constituye otro de los pilares fundamentales de esta transformación. A medida que aumenta el intercambio de información, también se incrementa la superficie de exposición frente a amenazas digitales, lo que exige fortalecer las capacidades de protección, monitoreo y respuesta ante incidentes. Sin embargo, este reto no debe interpretarse como una barrera para la innovación, sino como una oportunidad para desarrollar mecanismos colectivos de protección. En este sentido, la regulación abre la posibilidad de construir infraestructuras compartidas capaces de centralizar servicios especializados de autenticación, monitoreo, trazabilidad, continuidad del negocio y gestión de incidentes. Este enfoque no solo optimiza recursos y reduce costos, sino que también permite elevar de manera significativa el nivel de seguridad de todo el ecosistema solidario.
Precisamente, esta visión conduce a uno de los conceptos estratégicos más importantes para el futuro del sector: el fortalecimiento del ecosistema solidario. Tradicionalmente, las cooperativas han desarrollado sus capacidades de manera individual y han competido en determinados segmentos del mercado. Sin embargo, las dinámicas actuales demuestran que la verdadera competencia ya no se desarrolla únicamente entre organizaciones aisladas, sino entre ecosistemas capaces de compartir infraestructura, conocimiento, estándares tecnológicos y capacidades analíticas. En consecuencia, la cooperación tecnológica deja de ser una opción para convertirse en un factor determinante de competitividad y sostenibilidad.
Desde esta perspectiva, resulta indispensable impulsar un modelo de servicios compartidos que permita a las entidades acceder a capacidades que difícilmente podrían desarrollar de forma individual. Dicho modelo debería integrar componentes de interoperabilidad, Gobierno de Datos, calidad de la información, gestión del consentimiento, ciberseguridad, analítica avanzada, inteligencia artificial, monitoreo regulatorio y acompañamiento técnico permanente.
Más que un simple proveedor tecnológico, el sector requiere un articulador capaz de reducir las brechas existentes entre organizaciones con distintos niveles de desarrollo, promover economías de escala y acelerar la adopción de estándares comunes que fortalezcan la competitividad colectiva.
En definitiva, el principal desafío del sector solidario no consiste únicamente en cumplir con una nueva regulación, sino en construir un ecosistema digital colaborativo que preserve los principios de solidaridad, confianza e inclusión en un entorno cada vez más impulsado por los datos. Open Solidario debe entenderse como una oportunidad para ampliar el acceso al crédito, fortalecer la protección de la información de los asociados, impulsar nuevos modelos de innovación y consolidar un sistema financiero más
interoperable, competitivo y sostenible. Alcanzar este propósito exigirá liderazgo institucional, una visión compartida de largo plazo y, sobre todo, una apuesta decidida por el Gobierno de Datos como el fundamento sobre el cual se construirá la transformación digital del sector solidario colombiano.
Acompañamiento Estratégico para el Sector Solidario
Liliana Pantoja hoy hace parte del equipo consultivo del Programa de Transformación Digital de la Red Coopcentral. Este programa ha desarrollado no solo la ruta de finanzas abiertas que permitirá a una entidad solidaria en un modelo as a service poder competir de igual a igual con el sector financiero y el sector fintech a través del Centro de Excelencia Analítica del Sector Solidario.
Con un PhD en Ingeniería, certificación PMP® y más de 15 años de trayectoria impulsando la evolución organizacional a través de la integración de tecnología y analítica, Liliana es una profesional clave en el proceso de transformación digital sectorial, que le permitirá modernizar realmente su organización. Su amplia experiencia abarca el liderazgo de estrategias de datos a gran escala, la definición de estándares de calidad de la información y el desarrollo de arquitecturas de inteligencia artificial tanto en el sector público como en el privado. Su enfoque consultivo y su profundo conocimiento en Gobierno de Datos garantizan una hoja de ruta rigurosa, estratégica y adaptada a las realidades y capacidades de cada institución, asegurando que la transición hacia el Open Solidario se traduzca en una ventaja competitiva sostenible e inclusiva.
Referencias
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DAMA International. (2024). The DAMA Guide to the Data Management Body of Knowledge (DAMA-DMBOK2 Revised Edition). Technics Publications. • Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2023). Data Governance in the Public Sector: Enhancing Innovation and Trust. OECD Publishing.
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Unidad de Regulación Financiera (URF). (2026). Decreto 0368 de 2026: Sistema de Finanzas Abiertas en Colombia. Ministerio de Hacienda y Crédito Público. • World Bank. (2022). The Global Findex Database 2021: Financial Inclusion, Digital Payments, and Resilience in the Age of COVID-19. World Bank.


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